[Sueño de la noche del sábado 20 de febrero al domingo 21 de febrero, 2010)
Estoy con Sawa y Enos en la casa de éste último, pero su casa en el sueño no es la que tiene en realidad. En mi sueño vive en un edificio de departamentos medio mofletudo, y al parecer no vive más con sus padres, sino sólo el y su hermana. Su habitación es espaciosa y casi sin muebles (sólo tiene su cama, un buró, un armario, todo en colores blanco o hueso, hasta los muros) Salimos de ahí todos con la intención de irnos a nada. Salimos a la calle todos en ropa interior, sin nada más, y eso nos parece la cosa más normal del mundo. Entonces yo pienso en irme a mi casa a ponerme un traje de baño, pero el día me parece bastante frío y aemás ya era bastante tarde como para irse a nadar, así que les dije que yo no iba...
Lo siguiente que recuerdo en el sueño es que estoy en el mercado junto con mis hermanos y otros niños. El mercado ya está cerrado y andan todos correteando por ahí. Por momentos me da la impresión de que mis hermanos se ven más niños de lo que son ahora. De repente veo que alguno de los niños atrapa a un felino, que parecía un gato bastante grande y de pelo dorado. Cuando me acerco más me alarmo un poco oprque lo reconozco como un puma, uno muy pequeño, pero a final de cuentas un felino salvaje. Como los niños le jalaban la cola y el puma se irritaba, lo cargo para que no lo estén molestando más, antes de que le suelte un zarpazo a alguien. Durante todo el rato los niños lo quieren agarrar, e incluso un pequeño perro, de esos miniatura y greñudos, estaba determinado a sacar de sus cabales al puma. Yo decido cargarlo todo el rato que sea necesario y me impresiono de su docilidad y empiezo a acariciarlo y a tomarle cierto afecto, e incluso me empiezo a imaginar alguna forma de que se quede conmigo. Luego de un rato, salimos todos del mercado y es de noche. Mientras abrazo al puma, en momentos me da la impresión de que fuera una figura de plástico o de barro o cerámica con pelusa dorada pegada a él, pero cuando lo volteo a mirar me percato de que sí es un puma, que está vivo, pero perezosamente acomodado entre mis brazos, soñoliento. En cierto momento tengo la sensación de que el puma ya no es un puma, sino una presencia humana que camina junto conmigo. E incluso lo percibo físicamente como un hombre ya maduro, quizá de cuarenta y algo años, bajito, de nariz aguileña, moreno, y en general con razos un poco indígenas. No se cómo empiezo a entablar conversación con él, sin estar muy sorprendido. Aunque tengo la sensación de que es un hombre que camina junto a mí, aún tengo la noción de estar cargando al pequeño puma dormitando entre mis brazos. El hombre-puma me empieza a hablar sobre por qué se convirtió en hombre.
-Al principio yo era un puma, pero 'el concejo' (lo llamo así porque no recuerdo en realidad cómo me dijo, pero podría decirse que me dio a entender que era un grupo de personas con autoridad en el mundo de los pumas, o de los animales en general) decidió castigarme convirtiéndome en hombre (y mientras me cuenta, lo visualizo en una caverna, como si fuera yo el que mirara a través de sus ojos, o de sus recuerdos) lo cual me dió la tremenda ventaja de recordar con mayor precisión en dónde escondía los ratones que cazaba, y al mismo tiempo, menguó mis habilidades para cazar.
Yo no entendí muy bien en qué momentos era hombre y en qué momentos era puma, pero no le pergunté. Lo que sí le pregunté es de dónde venía. El me contestó 'de Chihuahua' o 'de Sonora', no recuerdo, pero era uno de los grandes estados del norte de mi país. Lugares por lo general áridos y calurosos, con clilmas desérticos en su mayoría. Luego, desperté.
domingo, 21 de febrero de 2010
martes, 16 de febrero de 2010
Viaje de autodescubrimiento
(Música> bala con alas de mariposa- Las calabazas aplastadas)
Escuchaba por casualidad, en la calle, que dos muchachos hablaban de lo 'tan de hombres que es hacer un viaje de autodescubrimiento'.
Normalmente no siento nunca tener nada en común con casi nadie, especialmente con casi ningún hombre, pero me puse a pensar aquello que escuché... y creo que por lo menos tengo en común con la mayoría de los hombres el gusto aparentemente cobarde de salir corriendo lo más lejos posible cuando las cosas van mal. Especialmente durante la adolescencia, cuando se sufren aquellos llamados 'males de amor'.
Noté durante algún tiempo que cuando las chicas sufren de esas cosas, suelen apegarse a las amistades y buscar apoyo emocional; los hombres buscan algo así como evadirse y huir de los problemas. Yo mismo hice algunos viajes de ese tipo, que atesoro de verdad.
Creo que 'viaje de autodescubrimiento' es un título muy cómico pero también muy sincero: hablando con varias personas al respecto, he descubierto que todos hemos tenido la sincera o pretensiosa intención de 'descubrirnos a nosotros mismos'
Y es así como se emprenden esos viajes, porque nosotros, los hombres, no somos como las mujeres, y quizá la mayoría no conocemos tan bien nuestras emociones como ellas, y por eso tenemos la ingenua idea de que no nos encontramos aquí y ahora, y que no nos hallaremos si miramos a un espejo, sino que viajamos al más olvidado pueblucho mofletudo, o al más perdido de los cerros, o allá, detrás de todas las fronteras, a la sombra de cualquier bandera extranjera con la tierna y firme convicción de que allí nos encontraremos por fín.
Escuchaba por casualidad, en la calle, que dos muchachos hablaban de lo 'tan de hombres que es hacer un viaje de autodescubrimiento'.
Normalmente no siento nunca tener nada en común con casi nadie, especialmente con casi ningún hombre, pero me puse a pensar aquello que escuché... y creo que por lo menos tengo en común con la mayoría de los hombres el gusto aparentemente cobarde de salir corriendo lo más lejos posible cuando las cosas van mal. Especialmente durante la adolescencia, cuando se sufren aquellos llamados 'males de amor'.
Noté durante algún tiempo que cuando las chicas sufren de esas cosas, suelen apegarse a las amistades y buscar apoyo emocional; los hombres buscan algo así como evadirse y huir de los problemas. Yo mismo hice algunos viajes de ese tipo, que atesoro de verdad.
Creo que 'viaje de autodescubrimiento' es un título muy cómico pero también muy sincero: hablando con varias personas al respecto, he descubierto que todos hemos tenido la sincera o pretensiosa intención de 'descubrirnos a nosotros mismos'
Y es así como se emprenden esos viajes, porque nosotros, los hombres, no somos como las mujeres, y quizá la mayoría no conocemos tan bien nuestras emociones como ellas, y por eso tenemos la ingenua idea de que no nos encontramos aquí y ahora, y que no nos hallaremos si miramos a un espejo, sino que viajamos al más olvidado pueblucho mofletudo, o al más perdido de los cerros, o allá, detrás de todas las fronteras, a la sombra de cualquier bandera extranjera con la tierna y firme convicción de que allí nos encontraremos por fín.
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jueves, 11 de febrero de 2010
Politicando... bueno, en realidad no.
(Música> Mi generación- Los Quién)
Hace unos momentos estaba leyendo en el periódico la agenda legislativa de todos los partidos políticos de mi país para el segundo periodo ordinario de sesiones. Suelo leer ese tipo de cosas animado por algo así como curiosidad morbosa mezclado con un poco de ese como-placer masoquista de sentirme enfadado respecto a cosas que no puedo controlar. Leía cómo cada partido político expresaba sus nobles intenciones y planes y proyectos y programas para ‘combatir la pobreza’ y otras cosas por el estilo que ya suenan a frases hechas. Y veo cómo todos en sus agendas meten, como no queriendo la cosa, alguna que otra iniciativa con la intención de proteger los intereses del partido…
La verdad es que yo no sé mucho de política, y no me animo a expresar mi opinión pretendiendo que sea seria y bien informada. Lo que puedo hacer por ahora es expresar mi enfado/risa al leer sus discursos políticos y acordarme de cosas, como, por ejemplo, la campaña (guerra) publicitaria que se desató en las pasadas elecciones presidenciales. Los partidos políticos, especialmente dos (PRD de izquierda y PAN de derecha) se lanzaban acusaciones en sus spots televisivos, a la vez que las televisoras y todo medio de comunicación invitaba a los jóvenes a votar ‘porque es nuestra obligación’ y porque ‘debemos ejercer nuestro derecho’… ¿Y si ninguno de los candidatos nos inspira la más mínima confianza? ‘pues entonces vota por el menos peor, el chiste es votar’ y además de eso ‘si no votas no tienes derecho a quejarte’, porque claro, seguramente no son mis impuestos los que solventan todo ese grotesco circo y sus resultados. Y entonces yo me reí/enojé.
Y luego, veía en uno de los spots/ataques del PAN que no recuerdo bien qué acusaciones hacía, pero remataba diciendo algo así como ‘¿Quieres saber cómo terminaremos con el desempleo y la pobreza? ¡Felipe (Calderón) te dice cómo!’ Y entonces yo me quedé intrigado y quise saber. Sintonicé su siguiente spot publicitario para escuchar cómo haría semejante proeza y no recuerdo cómo fue su palabrería, pero traducido de lenguaje politiquero a lenguaje común significaría algo así como: ‘combatiré la pobreza… ¡combatiéndola!’. Y entonces yo me quedé al final del anuncio pensando ‘Pero coño ¿¡cómo!?’ y ya nadie jamás me lo dijo… y lo recordé porque siguen con ese mismo discurso, varios años después, en su agenda legislativa para el segundo periodo ordinario de sesiones de la LXI legislatura: ‘reforzaremos el combate a la pobreza’… y sigo sin enterarme cómo. Y podría yo deducir que soy bastante tonto y que yo no entiendo de cosas de política, pero sigo viendo dentistas, doctores y arquitectos sub-empleándose de taxistas y cosas parecidas.
¿Y si alguien legislara para penalizar los discursos cantinfleros que con su exceso de palabras y carencia de mensaje desperdician mi tiempo/dinero? Lo digo un poco en broma, pero, coño, me enoja que mis empleados (sí, esos fulanos de la clase política) pretendan verme la cara de idiota ¿Para eso les pago?... ya sólo me queda reirme/enojarme.
Hace unos momentos estaba leyendo en el periódico la agenda legislativa de todos los partidos políticos de mi país para el segundo periodo ordinario de sesiones. Suelo leer ese tipo de cosas animado por algo así como curiosidad morbosa mezclado con un poco de ese como-placer masoquista de sentirme enfadado respecto a cosas que no puedo controlar. Leía cómo cada partido político expresaba sus nobles intenciones y planes y proyectos y programas para ‘combatir la pobreza’ y otras cosas por el estilo que ya suenan a frases hechas. Y veo cómo todos en sus agendas meten, como no queriendo la cosa, alguna que otra iniciativa con la intención de proteger los intereses del partido…
La verdad es que yo no sé mucho de política, y no me animo a expresar mi opinión pretendiendo que sea seria y bien informada. Lo que puedo hacer por ahora es expresar mi enfado/risa al leer sus discursos políticos y acordarme de cosas, como, por ejemplo, la campaña (guerra) publicitaria que se desató en las pasadas elecciones presidenciales. Los partidos políticos, especialmente dos (PRD de izquierda y PAN de derecha) se lanzaban acusaciones en sus spots televisivos, a la vez que las televisoras y todo medio de comunicación invitaba a los jóvenes a votar ‘porque es nuestra obligación’ y porque ‘debemos ejercer nuestro derecho’… ¿Y si ninguno de los candidatos nos inspira la más mínima confianza? ‘pues entonces vota por el menos peor, el chiste es votar’ y además de eso ‘si no votas no tienes derecho a quejarte’, porque claro, seguramente no son mis impuestos los que solventan todo ese grotesco circo y sus resultados. Y entonces yo me reí/enojé.
Y luego, veía en uno de los spots/ataques del PAN que no recuerdo bien qué acusaciones hacía, pero remataba diciendo algo así como ‘¿Quieres saber cómo terminaremos con el desempleo y la pobreza? ¡Felipe (Calderón) te dice cómo!’ Y entonces yo me quedé intrigado y quise saber. Sintonicé su siguiente spot publicitario para escuchar cómo haría semejante proeza y no recuerdo cómo fue su palabrería, pero traducido de lenguaje politiquero a lenguaje común significaría algo así como: ‘combatiré la pobreza… ¡combatiéndola!’. Y entonces yo me quedé al final del anuncio pensando ‘Pero coño ¿¡cómo!?’ y ya nadie jamás me lo dijo… y lo recordé porque siguen con ese mismo discurso, varios años después, en su agenda legislativa para el segundo periodo ordinario de sesiones de la LXI legislatura: ‘reforzaremos el combate a la pobreza’… y sigo sin enterarme cómo. Y podría yo deducir que soy bastante tonto y que yo no entiendo de cosas de política, pero sigo viendo dentistas, doctores y arquitectos sub-empleándose de taxistas y cosas parecidas.
¿Y si alguien legislara para penalizar los discursos cantinfleros que con su exceso de palabras y carencia de mensaje desperdician mi tiempo/dinero? Lo digo un poco en broma, pero, coño, me enoja que mis empleados (sí, esos fulanos de la clase política) pretendan verme la cara de idiota ¿Para eso les pago?... ya sólo me queda reirme/enojarme.
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lunes, 1 de febrero de 2010
[Música> Soy tu papi- Weezer]
Hoy por la mañana iba en el bus al trabajo y escuché que el chofer sintonizaba una conocida estación de radio donde transmiten pop. El titular del programa era un hombre llamado Toño Esquinca y en su programa suele citar frases trilladas y/o ñoñas, y me indigné mucho al escuchar que citó la siguiente frase:
"Nunca lo intentes. Mejor haz algo, o no hagas nada, pero nunca digas 'lo voy a intentar' "
A riesgo de equivocarme, por lo menos yo se la conocí mucho antes al maestro Yoda, y la original, si lo es, va así:
"No lo intentes: hazlo o nada hagas; el intento no existe"
¿Cuál suena mejor?
No soporto a Toño Esquinca y 'la muchedumbre', damn their eyes.
Saludos a Vigo.
Hoy por la mañana iba en el bus al trabajo y escuché que el chofer sintonizaba una conocida estación de radio donde transmiten pop. El titular del programa era un hombre llamado Toño Esquinca y en su programa suele citar frases trilladas y/o ñoñas, y me indigné mucho al escuchar que citó la siguiente frase:
"Nunca lo intentes. Mejor haz algo, o no hagas nada, pero nunca digas 'lo voy a intentar' "
A riesgo de equivocarme, por lo menos yo se la conocí mucho antes al maestro Yoda, y la original, si lo es, va así:
"No lo intentes: hazlo o nada hagas; el intento no existe"
¿Cuál suena mejor?
No soporto a Toño Esquinca y 'la muchedumbre', damn their eyes.
Saludos a Vigo.
miércoles, 27 de enero de 2010
Pequeñas actualizaciones
[Música> Mejor hombre- Jalea de Perla]
-Últimamente me ha estado preocupando que mi memoria parece deteriorarse cada vez más. A menudo me pasa que no logro recordar alguna palabra que voy a utilizar y me he quedado hasta medio minuto tratando de explicarme prescindiendo de ella…
-Me he percatado que me quejo mucho de Sawa. Al darme cuenta me sentí un poco mal, pero en realidad creo que es sano reconocer que hay cosas en nuestros seres queridos que no nos agradan. Como he dicho antes, me parece más sincero apreciar a quienes te rodean no sólo por sus virtudes, sino también a pesar de algunos defectos. Vaya, la gente que me rodea debe tener muchísimas cosas para quejarse de mí.
-En la televisión de acá hay un programa matutino horrible que tiene una sección de bromas callejeras. Los responsables de hacerlas son un par de tipos pintados como payasos, con voces chillonas y molestas y sus ‘ingeniosas’ bromas consisten generalmente en llegar por detrás de la gente para asustarlas. Hace poco los vi en mi vecindario y al percatarme de ellos tuve la tentación de pasar, como no queriendo la cosa, para que me ‘asustaran’ y así tener un pretexto válido para darle un puñetazo en la nariz a alguno, escudándome en que fue un reflejo condicionado. Me lo pensé unos minutos y decidí irme por otro lado, pero todo el día me quedé pensando en que podría haberles pegado… ¿La premeditación lo hace sonar mal? Sigo pensando que era una buena idea…
-Hace poco mi novia me recomendó practicar caligrafía. Antes de ella, la única persona además de mí en señalar lo fea que es mi letra fue mi maestra de español de sexto año de primaria, lo cual me parece extraño, pues mi letra es realmente fea…
Quizá es tan fea que a todos les daba pena mencionar algo tan evidente.
-Y hablando de la novia: tanta consideración, amabilidad y tanto trato de ‘rey’ y de ‘príncipe’ me estaba malcriando. Entonces llegó Nadia un día y me empezó a decir ‘cabrón’, ‘idiota’ y ‘menso’, insinuó que soy un friki atolondrado y fetichista… y entonces aterricé again. Pero luego, espero, me seguirán malcriando.
-Últimamente me ha estado preocupando que mi memoria parece deteriorarse cada vez más. A menudo me pasa que no logro recordar alguna palabra que voy a utilizar y me he quedado hasta medio minuto tratando de explicarme prescindiendo de ella…
-Me he percatado que me quejo mucho de Sawa. Al darme cuenta me sentí un poco mal, pero en realidad creo que es sano reconocer que hay cosas en nuestros seres queridos que no nos agradan. Como he dicho antes, me parece más sincero apreciar a quienes te rodean no sólo por sus virtudes, sino también a pesar de algunos defectos. Vaya, la gente que me rodea debe tener muchísimas cosas para quejarse de mí.
-En la televisión de acá hay un programa matutino horrible que tiene una sección de bromas callejeras. Los responsables de hacerlas son un par de tipos pintados como payasos, con voces chillonas y molestas y sus ‘ingeniosas’ bromas consisten generalmente en llegar por detrás de la gente para asustarlas. Hace poco los vi en mi vecindario y al percatarme de ellos tuve la tentación de pasar, como no queriendo la cosa, para que me ‘asustaran’ y así tener un pretexto válido para darle un puñetazo en la nariz a alguno, escudándome en que fue un reflejo condicionado. Me lo pensé unos minutos y decidí irme por otro lado, pero todo el día me quedé pensando en que podría haberles pegado… ¿La premeditación lo hace sonar mal? Sigo pensando que era una buena idea…
-Hace poco mi novia me recomendó practicar caligrafía. Antes de ella, la única persona además de mí en señalar lo fea que es mi letra fue mi maestra de español de sexto año de primaria, lo cual me parece extraño, pues mi letra es realmente fea…
Quizá es tan fea que a todos les daba pena mencionar algo tan evidente.
-Y hablando de la novia: tanta consideración, amabilidad y tanto trato de ‘rey’ y de ‘príncipe’ me estaba malcriando. Entonces llegó Nadia un día y me empezó a decir ‘cabrón’, ‘idiota’ y ‘menso’, insinuó que soy un friki atolondrado y fetichista… y entonces aterricé again. Pero luego, espero, me seguirán malcriando.
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viernes, 22 de enero de 2010
La hiena y la pantera
[Sueño de la noche del miercoles 20 de Enero al Jueves 21 de Enero, 2010]
Como costumbre no logro recordar mucho del sueño.
Estoy yendo a una especie de festejo de año nuevo, pero voy en dirección a mi casa proveniente de no se donde, es decir, que yo iba "de invitado" a mi casa, yendo de otro lugar en donde realmente resido.
Al llegar a mi casa la encuentro diferente. Se ve un patio muy grande y abierto y realmente no se ve como mi casa. El lugar está lleno de mucha gente e incluso tengo la sensación de que por ahí andan todas mis amistades del extranjero, aunque no las veo. Hago una llamada por teléfono, creo que a Yissela para decirle que la estoy esperando acá, mientras encuentro a Veka, Nadia, Marcela, etc. Lo curioso es que al parecer llamo a una estación de radio en vez de a Yis y por error andaba invitando a la conductora del programa, y ya no se en qué terminó aquello. Yo estaba dentro de la casa. Desde dentro se veía la puerta abierta de par en par, que daba al patio y afuera estaba toda la algazara, el ruido y el festejo. No recuerdo haber reconocido a ninguna persona conocida, a primera vista, pero creeeeeo que tenía la noción o la sensación de que todos estaban ahí (familia, amigos, novia) Yo permanecía en esta parte de la casa, que en vez de parecer recibidor o sala, como cabría suponerse, era en realidad una biblioteca con estantes altos llenos de libros. Cuando camino en dirección a la puerta veo un animal amarrado al lado. Parecía como una hiena, pero casi sin pelo y con unos horribles dientes como de roedor. Yo me acerqué con mucha prudencia. El animal permanecía atado y relativamente tranquilo, mirándome como entusiasmado. Parecía como si lo tuviera (o lo tuvieran, quienes vivieran en la casa) a modo de mascota. A pesar de que yo tenía esta noción, el animal me causaba mucha desconfianza. Mientras estaba mirando a este animal, salió otro detrás de un estante de libros. Parecía como una pantera, pero con el pelo un poco más largo, y el animal tenía rasgos extraños. Digo que parecía pantera porque en realidad no era pantera, sino un félido que no conozco en el mundo de la vigilia. El animal caminó con sus andares felinos hacia mí, mirándome con la cabeza gacha y como acechante. Su presencia me puso algo nervioso y tuve la idea de sltar a la hiena para que atacara al felino aquél, pero por alguna razón me causaba más desconfianza desatar a la hiena, a pesar de que se comportaba conmigo como un perro entusiasmado. Yo mientras di un par de pasoas hacia atrás mirando fijamente a ese enorme felino negro. Tenía la idea de que me iba a atacar, pero cuando estaba a medio metro de mí, no se por qué, pero tuve toda la certeza de que no lo haría. Se acurrucó conmigo, como si fuera un pequeño gatito y yo lo acaricié. A pesar de eso, seguía sintiéndome inseguro respecto a él y respecto a la horrible hiena. Por muy amigables que parecieran, yo actuaba muy prudente y cauteloso con ámbos. Luego, ya no recuerdo en qué terminó la fiesta, pero creo que me fui de 'mi casa' de regreso a 'mi casa', o algo así.
Como costumbre no logro recordar mucho del sueño.
Estoy yendo a una especie de festejo de año nuevo, pero voy en dirección a mi casa proveniente de no se donde, es decir, que yo iba "de invitado" a mi casa, yendo de otro lugar en donde realmente resido.
Al llegar a mi casa la encuentro diferente. Se ve un patio muy grande y abierto y realmente no se ve como mi casa. El lugar está lleno de mucha gente e incluso tengo la sensación de que por ahí andan todas mis amistades del extranjero, aunque no las veo. Hago una llamada por teléfono, creo que a Yissela para decirle que la estoy esperando acá, mientras encuentro a Veka, Nadia, Marcela, etc. Lo curioso es que al parecer llamo a una estación de radio en vez de a Yis y por error andaba invitando a la conductora del programa, y ya no se en qué terminó aquello. Yo estaba dentro de la casa. Desde dentro se veía la puerta abierta de par en par, que daba al patio y afuera estaba toda la algazara, el ruido y el festejo. No recuerdo haber reconocido a ninguna persona conocida, a primera vista, pero creeeeeo que tenía la noción o la sensación de que todos estaban ahí (familia, amigos, novia) Yo permanecía en esta parte de la casa, que en vez de parecer recibidor o sala, como cabría suponerse, era en realidad una biblioteca con estantes altos llenos de libros. Cuando camino en dirección a la puerta veo un animal amarrado al lado. Parecía como una hiena, pero casi sin pelo y con unos horribles dientes como de roedor. Yo me acerqué con mucha prudencia. El animal permanecía atado y relativamente tranquilo, mirándome como entusiasmado. Parecía como si lo tuviera (o lo tuvieran, quienes vivieran en la casa) a modo de mascota. A pesar de que yo tenía esta noción, el animal me causaba mucha desconfianza. Mientras estaba mirando a este animal, salió otro detrás de un estante de libros. Parecía como una pantera, pero con el pelo un poco más largo, y el animal tenía rasgos extraños. Digo que parecía pantera porque en realidad no era pantera, sino un félido que no conozco en el mundo de la vigilia. El animal caminó con sus andares felinos hacia mí, mirándome con la cabeza gacha y como acechante. Su presencia me puso algo nervioso y tuve la idea de sltar a la hiena para que atacara al felino aquél, pero por alguna razón me causaba más desconfianza desatar a la hiena, a pesar de que se comportaba conmigo como un perro entusiasmado. Yo mientras di un par de pasoas hacia atrás mirando fijamente a ese enorme felino negro. Tenía la idea de que me iba a atacar, pero cuando estaba a medio metro de mí, no se por qué, pero tuve toda la certeza de que no lo haría. Se acurrucó conmigo, como si fuera un pequeño gatito y yo lo acaricié. A pesar de eso, seguía sintiéndome inseguro respecto a él y respecto a la horrible hiena. Por muy amigables que parecieran, yo actuaba muy prudente y cauteloso con ámbos. Luego, ya no recuerdo en qué terminó la fiesta, pero creo que me fui de 'mi casa' de regreso a 'mi casa', o algo así.
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lunes, 11 de enero de 2010
Memorias musicales
He tomado como costumbre poner en mis entradas el nombre de la canción que escuché por última vez antes de redactarlas, por lo cual no tienen nada qué ver con lo escrito.
Hace poco escuchaba música y reconocía algunas frases sueltas que de pronto me recordaban ciertas cosas que me han ocurrido, a pesar de que era música que aún no escuchaba en aquellos entonces, pero por lo general sí coinciden los sucesos, las canciones y las temporadas en que las escuché. De vez en cuando pondré alguna frase que me recuerde a algo, como ahora.
"Estás en mi escuela otra vez, estás en mi escuela otra vez. No hay receso. No hay receso..." - School, Nirvana.
Mis primeras semanas de secundaria fueron una pesadilla. Cuando el ruidoso despertador me sacaba súbitamente de mi apacible sueño, a media madrugada, antes que saliera el sol, en medio del frío y la confusión, me veía obligado a ponerme ese uniforme verde con olor a tela nueva, llenaba mi mochila con un montón de pesados cuadernos y libros con olor a nuevo también... olor que tiempo después me produciría náuseas.
Mi madre me llevaba en nuestro viejo volkswagen plateado hasta la escuela. La Escuela Secundaria Diurna #69. Una de las mejores de la zona. Supuestamente debía estar orgulloso por haber entrado ahí...
Si la adolescencia es una etapa tan mágica, y estaba en una escuela buena ¿Por qué tenía esas horribles náuseas justo antes de entrar a la escuela? La verdad es que no tuve una adolescencia muy feliz que digamos. Estuve siempre marginado de las deliciosas dinámicas entre pubertos, debido quizá a mi físico y a mi poca tolerancia hacia las estupideces. Un par de incidentes con un par de pseudo bravucones de mi clase desató una estúpida guerra de poder entre cabecillas de otras clases y yo. No era una guerra de poder que me interesara, porque no me interesaba tener el poder de intimidar a otros y además no sabía pelear... y la idea me asustaba mucho. Era yo pues un chiquillo asustado que era golpeado cada tercer día en la escuela.
El primer golpe que recibí dejó una fuerte impresión en mí. Sentí por primera vez esas extrañas sensaciones que luego se me hicieron familiares. Al impactarse un puño en tu cara no sientes nada en los primeros diez segundos. Es algo tan súbito que quizá el cerebro tarda en registrarlo... tal vez por el golpe en sí. Se percibe una descarga interna de algo así como un aroma. Un olor extraño, como metálico. Hay quien me dijo que quizá era adrenalina, pero yo lo identifico más con la sangre. Al momento de impactarse su puño contra mi cara comprendí por qué en las caricaturas los personajes veían estrellitas luego de ser aporreados. En realidad no son como estrellas, sino como nubecillas oscuras y multicolores. Como las que ves cuando te presionas muy fuerte los ojos. Luego de eso, los gritos, la confusión y las lágrimas. No eran lágrimas de dolor...
Hay quien dice que yo naci para amar. Sea cierto eso o no, la verdad es que sentía una tristeza horrible en mí cada vez que me sucedía algo tan opuesto a los ejercicios del amor... que efectivamente, era una de las cosas que más anhelaba desde que tengo uso de razón.
Quedarse tirado en el piso sin aire en los pulmones y sangrando profusamente de quién sabe donde era horrible. Todos se quedaban mirándome con la curiosidad morbosa con la que mirarían a un perro atropellado. Nadie me tendía la mano y sólo se quedaban mirándome. Y cada vez que iba a la escuela tenía el temor de que se repitieran esas escenas.
Durante una temporada, tuve miedo de salir del salón incluso para el receso. Efectivamente, estaba en su escuela... no había receso.
Hace poco escuchaba música y reconocía algunas frases sueltas que de pronto me recordaban ciertas cosas que me han ocurrido, a pesar de que era música que aún no escuchaba en aquellos entonces, pero por lo general sí coinciden los sucesos, las canciones y las temporadas en que las escuché. De vez en cuando pondré alguna frase que me recuerde a algo, como ahora.
"Estás en mi escuela otra vez, estás en mi escuela otra vez. No hay receso. No hay receso..." - School, Nirvana.
Mis primeras semanas de secundaria fueron una pesadilla. Cuando el ruidoso despertador me sacaba súbitamente de mi apacible sueño, a media madrugada, antes que saliera el sol, en medio del frío y la confusión, me veía obligado a ponerme ese uniforme verde con olor a tela nueva, llenaba mi mochila con un montón de pesados cuadernos y libros con olor a nuevo también... olor que tiempo después me produciría náuseas.
Mi madre me llevaba en nuestro viejo volkswagen plateado hasta la escuela. La Escuela Secundaria Diurna #69. Una de las mejores de la zona. Supuestamente debía estar orgulloso por haber entrado ahí...
Si la adolescencia es una etapa tan mágica, y estaba en una escuela buena ¿Por qué tenía esas horribles náuseas justo antes de entrar a la escuela? La verdad es que no tuve una adolescencia muy feliz que digamos. Estuve siempre marginado de las deliciosas dinámicas entre pubertos, debido quizá a mi físico y a mi poca tolerancia hacia las estupideces. Un par de incidentes con un par de pseudo bravucones de mi clase desató una estúpida guerra de poder entre cabecillas de otras clases y yo. No era una guerra de poder que me interesara, porque no me interesaba tener el poder de intimidar a otros y además no sabía pelear... y la idea me asustaba mucho. Era yo pues un chiquillo asustado que era golpeado cada tercer día en la escuela.
El primer golpe que recibí dejó una fuerte impresión en mí. Sentí por primera vez esas extrañas sensaciones que luego se me hicieron familiares. Al impactarse un puño en tu cara no sientes nada en los primeros diez segundos. Es algo tan súbito que quizá el cerebro tarda en registrarlo... tal vez por el golpe en sí. Se percibe una descarga interna de algo así como un aroma. Un olor extraño, como metálico. Hay quien me dijo que quizá era adrenalina, pero yo lo identifico más con la sangre. Al momento de impactarse su puño contra mi cara comprendí por qué en las caricaturas los personajes veían estrellitas luego de ser aporreados. En realidad no son como estrellas, sino como nubecillas oscuras y multicolores. Como las que ves cuando te presionas muy fuerte los ojos. Luego de eso, los gritos, la confusión y las lágrimas. No eran lágrimas de dolor...
Hay quien dice que yo naci para amar. Sea cierto eso o no, la verdad es que sentía una tristeza horrible en mí cada vez que me sucedía algo tan opuesto a los ejercicios del amor... que efectivamente, era una de las cosas que más anhelaba desde que tengo uso de razón.
Quedarse tirado en el piso sin aire en los pulmones y sangrando profusamente de quién sabe donde era horrible. Todos se quedaban mirándome con la curiosidad morbosa con la que mirarían a un perro atropellado. Nadie me tendía la mano y sólo se quedaban mirándome. Y cada vez que iba a la escuela tenía el temor de que se repitieran esas escenas.
Durante una temporada, tuve miedo de salir del salón incluso para el receso. Efectivamente, estaba en su escuela... no había receso.
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