(Música> Vía Láctea- Zoé)
El albur es casi como otro idioma sólo disponible para algunos cuantos iniciados. Cuando recién conoces a una persona, puede que te alburee sin que tú lo sepas, sólo para sondearte y saber si hablas el mismo idioma. Como una contraseña que utilizarían integrantes de una sociedad secreta para reconocerse entre sí.
Yo no entendía nada de estas cosas, y no imaginaba los alcances del albur hasta que Javier me inició en este tema, a fuerza de estarme albureando cada dos minutos. Ahora que entiendo un poco este idioma, les mostraré cómo es.
-Me dijeron que eres el chico más temido de tu barrio…
-¿Cómo saben eso?
-Larga historia es…
-Pues siéntate y platicamos
-Tras lomitas
-Me das miedo, mejor nos quedamos acá
-Blanco es mi pantalón, aquí se me puede ensuciar
-Te doy la razón
-Si desde chiquito lo tengo, por eso no lo quiero ensuciar
-¿Cómo hace cuántos años?
-Para doce años van
-Sí, en ese entonces no tenía mucho dinero y sólo tenía este blanco
-Ahora te doy la razón
-Ya sabes que yo era de Chiconautla
-Y a travieso nadie te ganaba ¿No?
Pareciera, quizá una plática muy inocente, pero es más negra que el carbón. En la próxima entrega, haré una disección de este albur para que lo entiendan. No lo hice ahora porque de momento me da flojera.
Continúen alertas.
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sábado, 12 de diciembre de 2009
martes, 1 de diciembre de 2009
Travestismo virtual 2
(Música> Carretera- Bengala)
Como conté en otra oportunidad, alguna vez tuve la quizá perversa diversión de hacerme pasar por chica ante la gente que leyó relatos míos publicados hace mucho tiempo bajo un pseudónimo.
Recientemente recuperé la cuenta de correo donde me agregaban mis ‘fans’ y me estuve divirtiendo por ratos platicando con ellos y leyendo de sus locuras. Pero conforme hablé más con dos o tres de ellos, las pláticas comenzaron a tener tintes más serios y empezaron a confiarme cosas muy privadas.
Hay uno de ellos que se auto denominaba ‘muy narcisista’ y ‘muy masculino’. De aquellos que estiman como algo vergonzoso la homosexualidad. Como su actitud no me agradó, comencé a tener una actitud firme y ruda con él, y sin querer, su ‘dominio’ masculino comenzó a menguar y muy pronto el chico estaba subordinado a mí y me declaraba su amor.
Esto fue en aquél entonces.
Ahora que recuperé esos contactos, me sorprendí de que aunque haya pasado tanto tiempo, la mayoría me reconoce y me habla diciendo que me extrañaban. Y nuevamente él y yo volvimos a hablar.
El tono de su conversación seguía siendo el mismo, y hablamos muchas veces sobre distintos temas, hasta que alguna vez tocamos el tema de las fantasías. Después de mucho rato de conversar al respecto, me confesó que le atraía la idea de practicarle sexo oral a otro chico…
Yo insistí en lo hipócrita de su ideología machista, pues el tenía fantasías gay, y mientras, él se empeñó en decir que eso no era gay.
Conforme pasó el tiempo y hablamos más del tema, lo animé a aceptar los hechos y terminó por aventurarse a tener experiencias de ese tipo… y el chico siempre me esperaba para poder conversar, ya que sólo conmigo podía ser como es. Y entonces yo empecé a sentirme muy culpable, porque sin casi notarlo, la situación llegó a eso… y de pronto yo era su apoyo y su razón para aceptarse a sí mismo.
A pesar de las circunstancias retorcidas, parece que el sujeto en cuestión se siente más libre, más feliz y más pleno.
Pensar que he sido una especie de terapeuta sexual me hace sentir un poco incómodo, porque no quisiera aceptar semejante responsabilidad con alguien a quien nisiquiera conozco y que nisiquiera sabe quién soy en realidad… aunque sí me produce cierta satisfacción gestar un cambio positivo en otra persona.
Eso me saco por andar de chistoso en internet.
Como conté en otra oportunidad, alguna vez tuve la quizá perversa diversión de hacerme pasar por chica ante la gente que leyó relatos míos publicados hace mucho tiempo bajo un pseudónimo.
Recientemente recuperé la cuenta de correo donde me agregaban mis ‘fans’ y me estuve divirtiendo por ratos platicando con ellos y leyendo de sus locuras. Pero conforme hablé más con dos o tres de ellos, las pláticas comenzaron a tener tintes más serios y empezaron a confiarme cosas muy privadas.
Hay uno de ellos que se auto denominaba ‘muy narcisista’ y ‘muy masculino’. De aquellos que estiman como algo vergonzoso la homosexualidad. Como su actitud no me agradó, comencé a tener una actitud firme y ruda con él, y sin querer, su ‘dominio’ masculino comenzó a menguar y muy pronto el chico estaba subordinado a mí y me declaraba su amor.
Esto fue en aquél entonces.
Ahora que recuperé esos contactos, me sorprendí de que aunque haya pasado tanto tiempo, la mayoría me reconoce y me habla diciendo que me extrañaban. Y nuevamente él y yo volvimos a hablar.
El tono de su conversación seguía siendo el mismo, y hablamos muchas veces sobre distintos temas, hasta que alguna vez tocamos el tema de las fantasías. Después de mucho rato de conversar al respecto, me confesó que le atraía la idea de practicarle sexo oral a otro chico…
Yo insistí en lo hipócrita de su ideología machista, pues el tenía fantasías gay, y mientras, él se empeñó en decir que eso no era gay.
Conforme pasó el tiempo y hablamos más del tema, lo animé a aceptar los hechos y terminó por aventurarse a tener experiencias de ese tipo… y el chico siempre me esperaba para poder conversar, ya que sólo conmigo podía ser como es. Y entonces yo empecé a sentirme muy culpable, porque sin casi notarlo, la situación llegó a eso… y de pronto yo era su apoyo y su razón para aceptarse a sí mismo.
A pesar de las circunstancias retorcidas, parece que el sujeto en cuestión se siente más libre, más feliz y más pleno.
Pensar que he sido una especie de terapeuta sexual me hace sentir un poco incómodo, porque no quisiera aceptar semejante responsabilidad con alguien a quien nisiquiera conozco y que nisiquiera sabe quién soy en realidad… aunque sí me produce cierta satisfacción gestar un cambio positivo en otra persona.
Eso me saco por andar de chistoso en internet.
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jueves, 8 de octubre de 2009
Pequeñas entradas inconexas
(Música> Deja que tu cuerpo aprenda- Nitzer ebb)
-La persona que inventó aquello de imaginar a las personas desnudas cuando se habla en público para tranquilizarse de seguro no consideró que el público también está conformado, por lo general, con personas del sexo opuesto... entonces no es un truco que me funcione.
-Alguien que conozco miraba conmigo las noticias y vio un reportaje sobre la reventa de boletos para partidos de fútbol. Empezó a quejarse del presentador de noticias, porque, según él, ‘ya sabe toda la movida’ y conoce bien ‘cómo está la transa’. Y luego empezó a decir que seguramente la mafia de la reventa lo mandaría a matar para mañana, si no es que el tipo estaba coludido con ellos. Siempre me parecen interesantes sus teorías conspiranoicas, como la de la mafia del cubre bocas (para Sudamérica, ‘mascarillas’) que urdió ‘la farsa de la gripe porcina’.
-Estaba platicando con Francisca hace poco y le conté de cierta cosa que me pasó y de cómo a veces hago o digo cosas que resultan tener una curiosa coincidencia con hechos relacionados, pero que ignoro. En este caso referente a cierto tema sobre una mujer. Entonces ella me dijo: “eres un lobo que tiene buen olfato para las feromonas femeninas”. No estoy seguro de por qué dijo eso, pero de algún modo me sonó un poco perverso…
-Cuando estaba de moda el merengue yo pensaba que no podría ser peor… y entonces se puso de moda el Ska. Entonces pensé que no podría ser peor y se puso de moda el reguetón. Luego pensé que no podría ser peor y que pasaría de moda pronto, pero después, no sólo no pasó de moda, sino que ahora también se puso de moda el duranguense. Mejor ya no pienso nada...
-La persona que inventó aquello de imaginar a las personas desnudas cuando se habla en público para tranquilizarse de seguro no consideró que el público también está conformado, por lo general, con personas del sexo opuesto... entonces no es un truco que me funcione.
-Alguien que conozco miraba conmigo las noticias y vio un reportaje sobre la reventa de boletos para partidos de fútbol. Empezó a quejarse del presentador de noticias, porque, según él, ‘ya sabe toda la movida’ y conoce bien ‘cómo está la transa’. Y luego empezó a decir que seguramente la mafia de la reventa lo mandaría a matar para mañana, si no es que el tipo estaba coludido con ellos. Siempre me parecen interesantes sus teorías conspiranoicas, como la de la mafia del cubre bocas (para Sudamérica, ‘mascarillas’) que urdió ‘la farsa de la gripe porcina’.
-Estaba platicando con Francisca hace poco y le conté de cierta cosa que me pasó y de cómo a veces hago o digo cosas que resultan tener una curiosa coincidencia con hechos relacionados, pero que ignoro. En este caso referente a cierto tema sobre una mujer. Entonces ella me dijo: “eres un lobo que tiene buen olfato para las feromonas femeninas”. No estoy seguro de por qué dijo eso, pero de algún modo me sonó un poco perverso…
-Cuando estaba de moda el merengue yo pensaba que no podría ser peor… y entonces se puso de moda el Ska. Entonces pensé que no podría ser peor y se puso de moda el reguetón. Luego pensé que no podría ser peor y que pasaría de moda pronto, pero después, no sólo no pasó de moda, sino que ahora también se puso de moda el duranguense. Mejor ya no pienso nada...
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miércoles, 30 de septiembre de 2009
La emoción de ser aleluyo
(Música> Vicio caro- DLD)
Hace unos días, mientras esperaba a que regresara la luz en el trabajo, me puse a leer por pura ociosidad uno de esos panfletos de aleluyos llamado ‘¡Despertad!’, que son como pequeñas revistitas dentro de las cuales se desarrollan diversos temas. El tema central de esta publicación se centraba en si es o no compatible con la biblia la afición por los videojuegos.
En el artículo en cuestión se desarrollaba el tema apoyándose en argumentos bien conocidos que han sido utilizados por grupos derechistas, como esa absurda organización llamada ‘Pro Vida’, que es dirigida por aquél peculiar sujeto, Serrano Limón. En el tema se argumentaba que debe uno plantearse si el tema del videojuego ‘fomenta ideologías inadecuadas’ o si ‘contiene algún nivel de violencia’ o si ‘nos dificulta el camino para huir de la fornicación’… y entonces yo me reí mucho. Inmediatamente pensé en Ned Flanders prohibiendo a sus hijos jugar Mario Bros porque Mario se parece a José Stalin, porque consume hongos y violenta tortugas, además de que el objetivo de su aventura es rescatar a la Princesa Peach .Y uno puede imaginarse que habiéndose enfrentado al Rey Koopa y atravesado tantos mundos de peligros, lo menos que merecería Mario es un besito…
Me imaginé en la situación de un muchachito aleluyo jugando a escondidas un videojuego ‘prohibido’…
Si hay algo que debo envidiarle a los aleluyos es aquella constante sensación de estar quebrantando las reglas, de estar haciendo o viendo cosas prohibidas. Aquello que sentía yo cuando tenía 11 ó 12 años y miraba películas porno a escondidas: la agitación, el corazón desbocado y un calor ignífero en la boca del estómago... de seguro un chico aleluyo experimenta esas sensaciones tan emocionantes por hacer, ver y sentir muchas de las cosas ricas, divertidas y gratificantes que son aceptadas como cotidianas e inofensivas para la mayoría de las personas no-aleluyas.
Ciertas cosas resultan más gratificantes cuando tienes la sensación de que son prohibidas. Por eso mismo he pensado que un aleluyo podría disfrutar Resident Evil 5 a un nivel diferente al que yo lo disfruto.
Oh, por cierto, estoy jugando Residente Ívol 5 al fin. Es ívol, es brutal y me ha ocasionado pesadillas. Contiene esos mugrosos ‘zombis’ con cierto nivel de inteligencia que tanto me perturban, mucha masacréishon, además de una sensual compañera de armas llamada Sheva Alomar que incita al pecado con su escote y sus aventureras curvas.
Juéguelo, de verdad. Sobretodo si es usted aleluyo/a.
Hace unos días, mientras esperaba a que regresara la luz en el trabajo, me puse a leer por pura ociosidad uno de esos panfletos de aleluyos llamado ‘¡Despertad!’, que son como pequeñas revistitas dentro de las cuales se desarrollan diversos temas. El tema central de esta publicación se centraba en si es o no compatible con la biblia la afición por los videojuegos.
En el artículo en cuestión se desarrollaba el tema apoyándose en argumentos bien conocidos que han sido utilizados por grupos derechistas, como esa absurda organización llamada ‘Pro Vida’, que es dirigida por aquél peculiar sujeto, Serrano Limón. En el tema se argumentaba que debe uno plantearse si el tema del videojuego ‘fomenta ideologías inadecuadas’ o si ‘contiene algún nivel de violencia’ o si ‘nos dificulta el camino para huir de la fornicación’… y entonces yo me reí mucho. Inmediatamente pensé en Ned Flanders prohibiendo a sus hijos jugar Mario Bros porque Mario se parece a José Stalin, porque consume hongos y violenta tortugas, además de que el objetivo de su aventura es rescatar a la Princesa Peach .Y uno puede imaginarse que habiéndose enfrentado al Rey Koopa y atravesado tantos mundos de peligros, lo menos que merecería Mario es un besito…
Me imaginé en la situación de un muchachito aleluyo jugando a escondidas un videojuego ‘prohibido’…
Si hay algo que debo envidiarle a los aleluyos es aquella constante sensación de estar quebrantando las reglas, de estar haciendo o viendo cosas prohibidas. Aquello que sentía yo cuando tenía 11 ó 12 años y miraba películas porno a escondidas: la agitación, el corazón desbocado y un calor ignífero en la boca del estómago... de seguro un chico aleluyo experimenta esas sensaciones tan emocionantes por hacer, ver y sentir muchas de las cosas ricas, divertidas y gratificantes que son aceptadas como cotidianas e inofensivas para la mayoría de las personas no-aleluyas.
Ciertas cosas resultan más gratificantes cuando tienes la sensación de que son prohibidas. Por eso mismo he pensado que un aleluyo podría disfrutar Resident Evil 5 a un nivel diferente al que yo lo disfruto.
Oh, por cierto, estoy jugando Residente Ívol 5 al fin. Es ívol, es brutal y me ha ocasionado pesadillas. Contiene esos mugrosos ‘zombis’ con cierto nivel de inteligencia que tanto me perturban, mucha masacréishon, además de una sensual compañera de armas llamada Sheva Alomar que incita al pecado con su escote y sus aventureras curvas.
Juéguelo, de verdad. Sobretodo si es usted aleluyo/a.
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viernes, 19 de junio de 2009
Fotos de la Feria de las Culturas amigas de la Cd. de México
En el stand de Colombia había varias reproducciones de las obras de Botero. E sudkorea te eseñaban a escribir en koreano y en Turquía me bebí una extraña bebida blanca y lechosa llamada Ayran. Sabía algo salada, pero estaba helada y me sentó bie para el calor ^^




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Este Rino está lleno con manos de colores y dedicatorias. Cuando pasé ya estaba lleno y no pude poner ná. Las fotos de abajo son La Avenida REforma, donde pasó todo esto, y el mal llamado 'ángel' de la Independencia. En realidad es la diosa alada de la victoria, Niké
en el stand de Perú encontré muchas artesanías, ropa, pero no tenían comida ¬¬ Me ví tetado a comprarme la camiseta de su equipo de fútbol. Es roja con blanco, bonita. A mí en realidad no me gusta el soccer, así que con que estuviera linda ya :p Pero no me alcanzó la plata =/
E Japón me comí el yakisoba, que es esta fotito de aquí abajo, y luego un almuerzo de arroz frito, una bolita de pulpo y unas empanaditas de no sé qué... y una soda de melón :p
En el stand de EU Había una imagen de Obama para retratarse con él :p Y cerca de ahí, un muchacho gaitero
La gente, haciendo gala de su estúpido prejuicio, al pasar por el stand del Salvador decían (Esos son los que nos trataron mal allá en el Salvador' Haciendo alusión a un partido de fútbol en donde la afición salvadoreña usó tapabocas y nos llamó enfermos. Obviamete, no toda la gente de El SAlvador fue representada con eso.
Estas estatuas estaban en Egipto :p
La diabla me coqueteó, lo juro :s Le pedí foto, posó, le dí las gracias y me dijo en tono meloso 'gracias a tiiii... ' y me golpeò en el trasero con su cola : Iba a pedir una fogto con ella, pero cuando reaccioné, ya no estaba T__T Los de abajo son El Santo, un Pachuco y un minotauro =D

En China me hicieron mi nombre en chino :p Aunque Pusieron varios ideogramas, y supuestamente un solo ideograma puede expresar incluso frases cortas. Entoces no sé lo que en verdad diga, jaja
El Stand de Chile fue bien original. Eran estos contenedores. En uno habían lecturas de poesía y cosas sobre Pablo Neruda, y en el otro proyectaron películas. Cuando entré estaban dando un documental sobre el régimen de Pinochet, pero luego ibana proyectar 31 Minutos: la película xD Aunque no la pude ver. Ahí probé mi primer empaná y no me alcacé a comprar mi vinito =( Auque eran baratos) Lo malo es que los condenados no llevaron souvenirs como llvaeros, banderitas o camisetas =(
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lunes, 15 de junio de 2009
El término "superstición" como eufemismo del Transtorno Obsesivo Compulsivo
(Música> Perdedor- Beck)
Un listado de mis manías y/o supersticiones:
-Hago algunas cosas en bloques de tres
-Al apagar la tv siempre procuro que quede en el canal 5, 7, 9 ó 13
-Cuando veo un colibrí pienso “hola, señor colibrí” y si me place pido un deseo
-Distribuyo las cosas que llevo encima de la siguiente forma: Bolsillo derecho, llaves y monedas; bolsillo izquierdo, celular; bolsillo trasero derecho, billetera o billetes de mayor denominación; bolsillo trasero izquierdo, billetes de baja denominación y monedas que vaya a utilizar inmediatamente (para el micro, por ejemplo) y boletos de metro
-Evito el número 4
-Sumo los números de los boletitos del autobús. Si al sumar todo me sale un número de dos cifras, sumo ambas cifras, excepto si la suma da por resultado 10, 13 ó 23. Conservo el boleto, haciéndolo un rollito apretado; en caso contrario, sumo al final ambas cifras y conservo el boleto sólo si la suma da por resultado 5, 7 ó 9 y enrollo el boletito de la misma forma
-Mis katanas están sobre su base encima del viejo estéreo-despertador. Lo hago porque está cerca de la cama y antes de la puerta de entrada. Así puedo tomarlas rápidamente si alguien intenta entrar a la casa por la azotea
-Cuando escucho ruidos raros en la azotea o escucho movimientos en la casa durante la madrugada, tomo dos katanas y me echo una manta oscura encima y camino sigilosamente por toda la casa cerciorándome de que no haya ningún intruso
-Cuando considero la remota posibilidad de que ande un fantasma por ahí, digo en voz baja “No eres bienvenido aquí si no tienes buenas intenciones”. Aunque por lo general sé que no hay fantasmas
-No miro a los ojos a cualquier persona
-No me permito el lujo de tener fantasías sexuales muy a menudo con ciertas personas, por temor a que se alejen
-Cuando me siento a ver la tv en mi cuarto pongo una almohada en mi regazo y apoyo los codos ahí
-Solía poner en no admisión a todos mis contactos de Messenger y sólo les quitaba el bloqueo cuando se conectaban. Tenía la sensación de que haciendo eso, se conectaban más a menudo. Aún lo hago a veces, pero se me olvida. Lo que ahora hago es entrar como No conectado
-Cuando juego en Warcraft con la civilización humana, procuro no poner de aliados a los muertos vivientes y viceversa
-Cuando veo zombis matando gente en películas o caricaturas, me repito a mí mismo muchas veces (es una de ésas cosas que hago en múltiplos de tres) “no quiero que eso pase jamás”
-Tengo problemas con la idea de reventar globos. Además, no me gusta ver cómo un globo de gas se va desinflando poco a poco con el paso de los días. El problema es mi renuencia a reventarlo, pero tampoco me gusta la idea de tirarlo a la basura ni dejarlo volar. Por eso, por lo general, evito los globos, me dan muchos problemas
-Cuando veo payasos en la calle, procuro voltear a otro lado hasta sacarlos de mi campo visual. Si puedo, me voy por otro lado o camino a la acera de enfrente. Además, cuando alguno se sube al micro donde voy (generalmente se suben a dar mini shows) procuro no mirarlo ni moverme mucho. Generalmente finjo estar dormido
-Detesto la idea de comprar, dar o recibir ramos de rosas o flores naturales. El verlas marchitarse poco a poco me produce muchos problemas. Generalmente, cuando hay ramos de flores en casa procuro no verlos demasiado o evito pasar o mirar por donde sé que están
-No me puedo ir tranquilo si alguien no me responde una despedida o si en casa no me responden el “hasta mañana” o “buenas noches”
-Cuando pienso que alguien puede estar leyendo mi mente, empiezo a tener dos líneas de pensamiento simultáneas inconexas entre sí u opuestas entre sí. Por ejemplo, si estoy redactando mi contraseña de Messenger, pienso en la contraseña real mientras la escribo y a la vez pienso en otra que es falsa. A veces pienso dos cosas erróneas mientras simultáneamente escribo la real, pero es más difícil; de igual modo, si estoy pensando cosas cotidianas y creo que alguien está leyendo mi mente, empiezo a pensar para mí mismo planes y cosas que no planeo hacer, para engañar a quien supuestamente esté leyendo mi mente. Aunque siempre sé que es bien poco probable que alguien me esté leyendo la mente
-Procuro ir de negro los viernes y martes 13
-Cuando voy a hacer algo muy difìcil o potencialmente peligroso, lo llamo "Operación Mad Jackal"
Hay muchas más, pero no quisiera que empiecen a decir que estoy loco.
O quizá sea demasiado tarde para eso…
Un listado de mis manías y/o supersticiones:
-Hago algunas cosas en bloques de tres
-Al apagar la tv siempre procuro que quede en el canal 5, 7, 9 ó 13
-Cuando veo un colibrí pienso “hola, señor colibrí” y si me place pido un deseo
-Distribuyo las cosas que llevo encima de la siguiente forma: Bolsillo derecho, llaves y monedas; bolsillo izquierdo, celular; bolsillo trasero derecho, billetera o billetes de mayor denominación; bolsillo trasero izquierdo, billetes de baja denominación y monedas que vaya a utilizar inmediatamente (para el micro, por ejemplo) y boletos de metro
-Evito el número 4
-Sumo los números de los boletitos del autobús. Si al sumar todo me sale un número de dos cifras, sumo ambas cifras, excepto si la suma da por resultado 10, 13 ó 23. Conservo el boleto, haciéndolo un rollito apretado; en caso contrario, sumo al final ambas cifras y conservo el boleto sólo si la suma da por resultado 5, 7 ó 9 y enrollo el boletito de la misma forma
-Mis katanas están sobre su base encima del viejo estéreo-despertador. Lo hago porque está cerca de la cama y antes de la puerta de entrada. Así puedo tomarlas rápidamente si alguien intenta entrar a la casa por la azotea
-Cuando escucho ruidos raros en la azotea o escucho movimientos en la casa durante la madrugada, tomo dos katanas y me echo una manta oscura encima y camino sigilosamente por toda la casa cerciorándome de que no haya ningún intruso
-Cuando considero la remota posibilidad de que ande un fantasma por ahí, digo en voz baja “No eres bienvenido aquí si no tienes buenas intenciones”. Aunque por lo general sé que no hay fantasmas
-No miro a los ojos a cualquier persona
-No me permito el lujo de tener fantasías sexuales muy a menudo con ciertas personas, por temor a que se alejen
-Cuando me siento a ver la tv en mi cuarto pongo una almohada en mi regazo y apoyo los codos ahí
-Solía poner en no admisión a todos mis contactos de Messenger y sólo les quitaba el bloqueo cuando se conectaban. Tenía la sensación de que haciendo eso, se conectaban más a menudo. Aún lo hago a veces, pero se me olvida. Lo que ahora hago es entrar como No conectado
-Cuando juego en Warcraft con la civilización humana, procuro no poner de aliados a los muertos vivientes y viceversa
-Cuando veo zombis matando gente en películas o caricaturas, me repito a mí mismo muchas veces (es una de ésas cosas que hago en múltiplos de tres) “no quiero que eso pase jamás”
-Tengo problemas con la idea de reventar globos. Además, no me gusta ver cómo un globo de gas se va desinflando poco a poco con el paso de los días. El problema es mi renuencia a reventarlo, pero tampoco me gusta la idea de tirarlo a la basura ni dejarlo volar. Por eso, por lo general, evito los globos, me dan muchos problemas
-Cuando veo payasos en la calle, procuro voltear a otro lado hasta sacarlos de mi campo visual. Si puedo, me voy por otro lado o camino a la acera de enfrente. Además, cuando alguno se sube al micro donde voy (generalmente se suben a dar mini shows) procuro no mirarlo ni moverme mucho. Generalmente finjo estar dormido
-Detesto la idea de comprar, dar o recibir ramos de rosas o flores naturales. El verlas marchitarse poco a poco me produce muchos problemas. Generalmente, cuando hay ramos de flores en casa procuro no verlos demasiado o evito pasar o mirar por donde sé que están
-No me puedo ir tranquilo si alguien no me responde una despedida o si en casa no me responden el “hasta mañana” o “buenas noches”
-Cuando pienso que alguien puede estar leyendo mi mente, empiezo a tener dos líneas de pensamiento simultáneas inconexas entre sí u opuestas entre sí. Por ejemplo, si estoy redactando mi contraseña de Messenger, pienso en la contraseña real mientras la escribo y a la vez pienso en otra que es falsa. A veces pienso dos cosas erróneas mientras simultáneamente escribo la real, pero es más difícil; de igual modo, si estoy pensando cosas cotidianas y creo que alguien está leyendo mi mente, empiezo a pensar para mí mismo planes y cosas que no planeo hacer, para engañar a quien supuestamente esté leyendo mi mente. Aunque siempre sé que es bien poco probable que alguien me esté leyendo la mente
-Procuro ir de negro los viernes y martes 13
-Cuando voy a hacer algo muy difìcil o potencialmente peligroso, lo llamo "Operación Mad Jackal"
Hay muchas más, pero no quisiera que empiecen a decir que estoy loco.
O quizá sea demasiado tarde para eso…
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miércoles, 10 de junio de 2009
La danza como ritual de cortejo entre los homínidos superiores.
(Música> Escuela- Nirvana)
Hoy por la tarde alguien del trabajo le estaba enseñando a bailar a una compañera. Yo miraba con mucha curiosidad mientras ella iniciaba tímidamente con unos cuantos torpes pasos y casi se caía al dar algunas vueltas (estaban ensayando la música denominada como ‘salsa’) Es bien obvia la connotación sexual del baile (tanta cercanía física, contacto visual y roces) y pudiera compararlo con los rituales de cortejo entre algunos animales (especialmente las aves) lo cual hace que aquello de bailar me parezca doblemente gracioso. Personalmente me queda bien clara la función social del baile: un ritual de apareamiento más, de entre todas las demás conductas de cortejo de que se valen los humanos. Aún así, soy consciente de que el baile no es ya exclusivamente un recurso de cortejo, sino también es una actividad lúdica que se lleva a cabo entre personas que no tendrían interés sexual entre sí (como una pareja de amigas heterosexuales, o alguien con su hermana o su madre) pero creo que fundamentalmente tiene la función que yo pienso.
Lo divertido de los humanos es que nada está escrito en piedra y nuestras conductas y hábitos son muy distintos y podemos acomodarnos en grupos con intereses similares.
Yo no sé bailar y nunca he tenido interés en aprender (por lo menos no lo que es más usual bailar por estos lares, que es salsa, cumbia y reguetón, o como se escriba) y en realidad conozco pocos rituales de cortejo. Quizá lo más lejos que he ido es a coquetear torpemente con la gente que me gusta (creo que la mayoría de las veces es bien notorio que coqueteo… y es bien notorio que no sé cómo se hace correctamente)
Y ahora siempre que veo parejas bailando, me acuerdo de los documentales que veo en el canal 22, de aves saltando y bailando juntas; y cuando veo a un sujeto entregando un ramo de rosas, me acuerdo de todos esos pajaritos que le llevan obsequios de pétalos de flores y cosas de colores a sus pajaritas, y cómo tienen amantes, son infieles y todo lo divertido que hay también en las dinámicas románticas humanas y de cómo son éstas retratadas tan chuscamente, plenas de inverosimilitud y exageración en las telenovelas del canal 2, y así los humanos resultan ser en realidad bien divertidos.
Ojalá haya algún extraterrestre grabándonos a hurtadillas, como nosotros hacemos con los pajaritos, y emita documentales respecto a nuestras extravagantes y graciosas costumbres, y una marcianita que vea su televisor o lo que sea que vean, se admire de las similitudes que quizá tengan los marcianos, venusinos, jupiterianos o quienes quiera que sean con nosotros.
Hoy por la tarde alguien del trabajo le estaba enseñando a bailar a una compañera. Yo miraba con mucha curiosidad mientras ella iniciaba tímidamente con unos cuantos torpes pasos y casi se caía al dar algunas vueltas (estaban ensayando la música denominada como ‘salsa’) Es bien obvia la connotación sexual del baile (tanta cercanía física, contacto visual y roces) y pudiera compararlo con los rituales de cortejo entre algunos animales (especialmente las aves) lo cual hace que aquello de bailar me parezca doblemente gracioso. Personalmente me queda bien clara la función social del baile: un ritual de apareamiento más, de entre todas las demás conductas de cortejo de que se valen los humanos. Aún así, soy consciente de que el baile no es ya exclusivamente un recurso de cortejo, sino también es una actividad lúdica que se lleva a cabo entre personas que no tendrían interés sexual entre sí (como una pareja de amigas heterosexuales, o alguien con su hermana o su madre) pero creo que fundamentalmente tiene la función que yo pienso.
Lo divertido de los humanos es que nada está escrito en piedra y nuestras conductas y hábitos son muy distintos y podemos acomodarnos en grupos con intereses similares.
Yo no sé bailar y nunca he tenido interés en aprender (por lo menos no lo que es más usual bailar por estos lares, que es salsa, cumbia y reguetón, o como se escriba) y en realidad conozco pocos rituales de cortejo. Quizá lo más lejos que he ido es a coquetear torpemente con la gente que me gusta (creo que la mayoría de las veces es bien notorio que coqueteo… y es bien notorio que no sé cómo se hace correctamente)
Y ahora siempre que veo parejas bailando, me acuerdo de los documentales que veo en el canal 22, de aves saltando y bailando juntas; y cuando veo a un sujeto entregando un ramo de rosas, me acuerdo de todos esos pajaritos que le llevan obsequios de pétalos de flores y cosas de colores a sus pajaritas, y cómo tienen amantes, son infieles y todo lo divertido que hay también en las dinámicas románticas humanas y de cómo son éstas retratadas tan chuscamente, plenas de inverosimilitud y exageración en las telenovelas del canal 2, y así los humanos resultan ser en realidad bien divertidos.
Ojalá haya algún extraterrestre grabándonos a hurtadillas, como nosotros hacemos con los pajaritos, y emita documentales respecto a nuestras extravagantes y graciosas costumbres, y una marcianita que vea su televisor o lo que sea que vean, se admire de las similitudes que quizá tengan los marcianos, venusinos, jupiterianos o quienes quiera que sean con nosotros.
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sábado, 23 de mayo de 2009
Travesuras
[Música> Nadie sabe- Reinas de la edad de piedra]
He escuchado un refrán que dice “El que se ríe solo… de sus travesuras se acuerda”. Me puse a pensar en las últimas veces que me he reído yo solo estos días y he visto que el mencionado refrán puede tener mucho de verdad, ya que la mayoría de las cosas que me hicieron reír solo eran, efectivamente, recuerdos de travesuras.
-Cuando secuestré las bragas de Majka en la escuela. O creo que fue Liliana… o quizá las dos.
-Cuando traté de desabotonar el sostén de Heidi mientras estábamos en un parque.
-Cuando le puse un chicle masticado al homelet de Sawa y no se dio cuenta.
-Cuando de algún modo hice que Marcela me revelara qué tipo y color de ropa interior traía puesta en el momento en que hablábamos. E incluso me contó bajo qué condiciones cambiaba de un tipo de lencería a otro
-Cuando le di zoom a cierta foto de cierta persona para ver algo que definitivamente no debía ver… creo. ¿O sí?
-Cuando usé una foto de mi amiga Ana en donde simulaba estar embarazada para hacer pensar a la gente que yo era el responsable…
-Cuando le decía a la pequeña Francisca cualquier cantidad de barbaridades…
-Cuando estando en Querétaro, tomé una foto a cierta parte de un ex convento y… sin querer, salió un primer plano del bonito trasero de mi amiga Violeta.
-Cuando hablo con acento francés para molestar a Sawa por su problema de pronunciación. Nadie lo dice abiertamente, pero todos sabemos que es por eso que se molesta, jaja.
-Cuando subí a mi facebook una foto de Enos haciendo una pose “sexy”.
Me doy cuenta que la mayoría de mis “travesuras” son de puro cachondeo… ¿Eso dice mucho de mí como persona?
He escuchado un refrán que dice “El que se ríe solo… de sus travesuras se acuerda”. Me puse a pensar en las últimas veces que me he reído yo solo estos días y he visto que el mencionado refrán puede tener mucho de verdad, ya que la mayoría de las cosas que me hicieron reír solo eran, efectivamente, recuerdos de travesuras.
-Cuando secuestré las bragas de Majka en la escuela. O creo que fue Liliana… o quizá las dos.
-Cuando traté de desabotonar el sostén de Heidi mientras estábamos en un parque.
-Cuando le puse un chicle masticado al homelet de Sawa y no se dio cuenta.
-Cuando de algún modo hice que Marcela me revelara qué tipo y color de ropa interior traía puesta en el momento en que hablábamos. E incluso me contó bajo qué condiciones cambiaba de un tipo de lencería a otro
-Cuando le di zoom a cierta foto de cierta persona para ver algo que definitivamente no debía ver… creo. ¿O sí?
-Cuando usé una foto de mi amiga Ana en donde simulaba estar embarazada para hacer pensar a la gente que yo era el responsable…
-Cuando le decía a la pequeña Francisca cualquier cantidad de barbaridades…
-Cuando estando en Querétaro, tomé una foto a cierta parte de un ex convento y… sin querer, salió un primer plano del bonito trasero de mi amiga Violeta.
-Cuando hablo con acento francés para molestar a Sawa por su problema de pronunciación. Nadie lo dice abiertamente, pero todos sabemos que es por eso que se molesta, jaja.
-Cuando subí a mi facebook una foto de Enos haciendo una pose “sexy”.
Me doy cuenta que la mayoría de mis “travesuras” son de puro cachondeo… ¿Eso dice mucho de mí como persona?
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martes, 28 de abril de 2009
Travestismo virtual
(Música > Más cerca - Uñas de Nueve Pulgadas)
Hace algún tiempo, cierta persona cuyo nombre no sé si sea prudente mencionar en este caso me hizo llegar un relato erótico de su propia autoría. Antes de eso yo no había leído nunca antes ningún relato erótico, y siendo honesto nunca había tenido curiosidad de leer uno, a pesar de que en cada sitio porno que visitaba siempre había sección de relatos. Leer un relato erótico fue un ejercicio de imaginación muy interesante. Yo por mi parte siempre he tenido una imaginación muy activa y es bastante obvio que también imagino cosas de ese tipo. Y fue un ejercicio de imaginación interesante porque yo no era el autor de los escenarios, los personajes y los hechos y sólo me dejaba llevar. Sí… sé que es lo mismo cuando se lee cualquier otra cosa, pero para mí la novedad vino con aquello de imaginar cosas en el tono… bueno, no en el tono en que leería La Odisea, por ejemplo, jeje.
Quizá ustedes (quienes me lean, pues) me conozcan y sepan que soy un sujeto un poquito… o un mucho lascivo. El encontrar nuevas formas de revolcar mi mentecita en el cálido cieno de la lujuria siempre ha resultado atractivo para mí, y fue así como me hice lector de relatos eróticos.
Con el tiempo leer ya no me satisfacía lo suficiente, así que me esforcé por imaginar yo mismo cosas un poco más elaboradas de las que suelo imaginar cuando… bueno… en fin, el caso es que empezaba yo a imaginar historias y escenarios más elaborados con la intención de publicar algo y así lo hice. Me di de alta en cierta página de relatos que ya ni recuerdo cómo se llama… y empecé a publicar mis pecaminosos pensamientos. Al principio no sabía muy bien en qué género enfocarme, pero pronto terminé por hacer dos cuentas distintas con dos personalidades ficticias diferentes: en una era yo mismo enmascarado bajo un nickname diferente a los que suelo usar y los relatos que publicaba bajo esta máscara eran de diversa índole; en la otra cuenta me hacía pasar por una lesbiana y publicaba relatos lésbicos fruto (supuestamente) de mis “propias experiencias lésbicas”. No pasó mucho tiempo antes que empezara a tener fans. Ni siquiera tuve qué escribir demasiado, con tres relatos publicados medio mundo me escribía mails, me agregaba a msn y quería conocerme. Obviamente la mayoría de esas personas eran sujetos cachondos que tienen la extraña idea de que una lesbiana de internet se animaría a conocerlos en persona y follar con ellos.
Me hice entonces de un hobby adicional: pretender ser lesbiana y chatear con la manada de tipos calenturientos que querían ver mis fotos, hablar más a detalle de mis experiencias y saber más de mí. Me invente toda una vida alterna con la única intención de divertirme engañando a esos tipos. Y fue muy divertido.
Hace mucho tiempo que no intento escribir más relatos eróticos. En realidad yo nunca me he considerado un buen escritor y el truco de escribir relatos eróticos es que siempre habrá alguien que se excite con lo que escribes, sobre todo si cree que son experiencias reales, y se le ocurre que podría ser el protagonista de tu próximo relato…
Es todo lo que quería contar por ahora.
Hace algún tiempo, cierta persona cuyo nombre no sé si sea prudente mencionar en este caso me hizo llegar un relato erótico de su propia autoría. Antes de eso yo no había leído nunca antes ningún relato erótico, y siendo honesto nunca había tenido curiosidad de leer uno, a pesar de que en cada sitio porno que visitaba siempre había sección de relatos. Leer un relato erótico fue un ejercicio de imaginación muy interesante. Yo por mi parte siempre he tenido una imaginación muy activa y es bastante obvio que también imagino cosas de ese tipo. Y fue un ejercicio de imaginación interesante porque yo no era el autor de los escenarios, los personajes y los hechos y sólo me dejaba llevar. Sí… sé que es lo mismo cuando se lee cualquier otra cosa, pero para mí la novedad vino con aquello de imaginar cosas en el tono… bueno, no en el tono en que leería La Odisea, por ejemplo, jeje.
Quizá ustedes (quienes me lean, pues) me conozcan y sepan que soy un sujeto un poquito… o un mucho lascivo. El encontrar nuevas formas de revolcar mi mentecita en el cálido cieno de la lujuria siempre ha resultado atractivo para mí, y fue así como me hice lector de relatos eróticos.
Con el tiempo leer ya no me satisfacía lo suficiente, así que me esforcé por imaginar yo mismo cosas un poco más elaboradas de las que suelo imaginar cuando… bueno… en fin, el caso es que empezaba yo a imaginar historias y escenarios más elaborados con la intención de publicar algo y así lo hice. Me di de alta en cierta página de relatos que ya ni recuerdo cómo se llama… y empecé a publicar mis pecaminosos pensamientos. Al principio no sabía muy bien en qué género enfocarme, pero pronto terminé por hacer dos cuentas distintas con dos personalidades ficticias diferentes: en una era yo mismo enmascarado bajo un nickname diferente a los que suelo usar y los relatos que publicaba bajo esta máscara eran de diversa índole; en la otra cuenta me hacía pasar por una lesbiana y publicaba relatos lésbicos fruto (supuestamente) de mis “propias experiencias lésbicas”. No pasó mucho tiempo antes que empezara a tener fans. Ni siquiera tuve qué escribir demasiado, con tres relatos publicados medio mundo me escribía mails, me agregaba a msn y quería conocerme. Obviamente la mayoría de esas personas eran sujetos cachondos que tienen la extraña idea de que una lesbiana de internet se animaría a conocerlos en persona y follar con ellos.
Me hice entonces de un hobby adicional: pretender ser lesbiana y chatear con la manada de tipos calenturientos que querían ver mis fotos, hablar más a detalle de mis experiencias y saber más de mí. Me invente toda una vida alterna con la única intención de divertirme engañando a esos tipos. Y fue muy divertido.
Hace mucho tiempo que no intento escribir más relatos eróticos. En realidad yo nunca me he considerado un buen escritor y el truco de escribir relatos eróticos es que siempre habrá alguien que se excite con lo que escribes, sobre todo si cree que son experiencias reales, y se le ocurre que podría ser el protagonista de tu próximo relato…
Es todo lo que quería contar por ahora.
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