[Música> Guerrilla Radio- Furia contra la máquina]
-Se me había olvidado que tengo blog @_@
-Esto del internet en casa se ha hecho un vicio, pero me sucedió igual cuando recién había comprado un play station. Supongo que de la misma forma se me irá quitando el vicio. Eso espero. De todas formas, siempre he sido resistente a los vicios. He bebido y he fumado y jamás me enteré de qué es lo que enloquece a la gente acerca de fumar y emborracharse...
- Conversación:
-Hola, buenas tardes ¿qué tal va todo?
-Buenas tardes. Pues, aquí, al pie del cañón...
-¿Cuál cañón...?
-No hay duda que la forma de tomar muchas cosas está muy relacionada con lo psicológico: Las primeras veces que me fui al trabajo en bici, lo hice en una pequeña bicicleta, vieja, fea, casi sin frenos y súper incómoda y durísima para pedalear. Me cansaba un poco, pero finalmente logré acostumbrarme. Después, cambié esa bici por otra mucho más suave y cómoda, (con frenos) y justo entonces mi jefe me pregunta desde dónde vengo con la bici. Cuando le digo la dirección me dice 'uf, son poco más de 20 kilómetros...' Desde que me dijeron eso, siento que me canso más al llegar. No sabía que estaba tan lejos.
-Entonces... como unos 25 kilómetros en bici todos los días... Si no hago buena pierna, me voy a enojar.
viernes, 21 de mayo de 2010
viernes, 23 de abril de 2010
Si está en Facebook, es oficial.
(Música> Haz una reverencia- Musa)
Últimamente he dicho muy a menudo que uno ya sólo se entera de las cosas importantes por medio de facebook o twitter (personalmente me inclino más por el face, porque el twitter me sigue pareciendo como un chat en cámara lenta) Por ejemplo: me enteré del compromiso y posterior boda de mi querida Yiss por Facebook; Violeta ha pormenorizado varias anécdotas y hechos trascendentes de su vida por twitter, tales como un accidente, cambio de empleo, etc. E incluso me he enterado mediante su twitter de algunas cosas aún mientras estoy hablando con ella por teléfono o por msn; la interacción con Bulma, por pura fuerza de costumbre, se ha estado limitado casi exclusivamente a comentarios en estado y fotos de facebook.
Esta forma de comunicación ha sido tan relevante que incluso me pasó algo curioso ayer: Yo ya había actualizado a muchos de los míos acerca de mi relación con Tintinea, pero no fue hasta que cambié mi estado civil en facebook ayer que todos pudieron percibir este hecho como algo oficial. Me empezaron a felicitar por haber ‘formalizado’ la cosa. Lo que me comentó Yiss fue muy significativo: puso una carita sorprendida y me felicitó y yo le dije ‘Vaya, no te sorprendas tanto, si tú ya sabías’ a lo que ella respondió ‘Sí, pero ahora es oficial’.
Todo esto ya me empieza a saber a futuro.
Hablando de cosas futurísticas, fui a ver a la Musa hace un par de días y me encantó. Este hecho me ha devuelto a que los ovnis, los robots y las cosas espaciales ocupen más espacio en mi imaginación que los zombis y todas esas cosas. De hecho, la noche anterior al concierto, en vez de tener pesadillas con zombis soñé con ‘la Tecnocracia Juche’.
Claro que podría ya haberle contado todo esto a la mayoría de quienes me conocen, pero quería ponerlo aquí para externar mi parecer respecto a este tema de manera más oficial.
Saludos, terrícolas.
Últimamente he dicho muy a menudo que uno ya sólo se entera de las cosas importantes por medio de facebook o twitter (personalmente me inclino más por el face, porque el twitter me sigue pareciendo como un chat en cámara lenta) Por ejemplo: me enteré del compromiso y posterior boda de mi querida Yiss por Facebook; Violeta ha pormenorizado varias anécdotas y hechos trascendentes de su vida por twitter, tales como un accidente, cambio de empleo, etc. E incluso me he enterado mediante su twitter de algunas cosas aún mientras estoy hablando con ella por teléfono o por msn; la interacción con Bulma, por pura fuerza de costumbre, se ha estado limitado casi exclusivamente a comentarios en estado y fotos de facebook.
Esta forma de comunicación ha sido tan relevante que incluso me pasó algo curioso ayer: Yo ya había actualizado a muchos de los míos acerca de mi relación con Tintinea, pero no fue hasta que cambié mi estado civil en facebook ayer que todos pudieron percibir este hecho como algo oficial. Me empezaron a felicitar por haber ‘formalizado’ la cosa. Lo que me comentó Yiss fue muy significativo: puso una carita sorprendida y me felicitó y yo le dije ‘Vaya, no te sorprendas tanto, si tú ya sabías’ a lo que ella respondió ‘Sí, pero ahora es oficial’.
Todo esto ya me empieza a saber a futuro.
Hablando de cosas futurísticas, fui a ver a la Musa hace un par de días y me encantó. Este hecho me ha devuelto a que los ovnis, los robots y las cosas espaciales ocupen más espacio en mi imaginación que los zombis y todas esas cosas. De hecho, la noche anterior al concierto, en vez de tener pesadillas con zombis soñé con ‘la Tecnocracia Juche’.
Claro que podría ya haberle contado todo esto a la mayoría de quienes me conocen, pero quería ponerlo aquí para externar mi parecer respecto a este tema de manera más oficial.
Saludos, terrícolas.
Etiquetas:
círculos oníricos,
cosas felices,
Entendiendo el mundo,
paranoia
miércoles, 31 de marzo de 2010
(Música> Estrella Negra- Cabeza de radio)
Puede ser que, efectivamente, el orgullo no sea el opuesto de la vergüenza, sino su fuente… y también, que la única forma efectiva de contrarrestar la vergüenza sea la humildad sincera.
Por mucho tiempo el orgullo me hizo culpar a los demás de los constantes fracasos que sufrí en materia de relaciones humanas (tanto románticas como amistosas e igualmente compañeriles, por llamarlas de algún modo) y siempre me quejé amargamente de los malos tratos y desdenes que sufrí, y de lo absurdas, hipócritas y excesivamente protocolarias que son todas las relaciones humanas y siempre olvidé o ignoré meter a colación las propias carencias y los propios errores.
Cuando desmadejaba tal o cual historia trágica de mi pasado, se escuchaba diferente en palabras, o se leía diferente en letras de lo que parecía ser en mi cabeza. Y entonces es posible que Darío tuviera razón, y que yo (citándolo en forma eufemística) necesitara ‘ser educado y domesticado’, y también, incluso Sawa tuviera razón aquella vez que se enfadó conmigo y me dijera que yo era demasiado orgulloso y egoísta (citándolo eufemísticamente también, por respeto a las damas que leen esta cosa)
Eso, junto con otros factores, me hicieron tomar la determinación de disculparme con toda la gente que se quedó en mi pasado y a quienes yo debiera alguna disculpa, y de este modo empecé disculpándome con Francisca. Habría empezado con Liliana, pero es imposible de localizar. Pasó quizá un año o más de un año y reuní el valor, y sobre todo, la humildad para hacerlo con Alejandra. Hasta ese punto me di cuenta de que secretamente esperaba quedar en buenos términos con todos, quizá por mi naturaleza conciliadora o porque efectivamente el afecto nunca desaparece, aunque disminuya. Y entendiendo que, triste o afortunadamente no sucede así, continué con Heidi (aunque en este caso, por feo que suene, esperaba no obtener amistad a cambio) y luego, si mi ingenio me indica una buena forma y me vuelvo más humilde, me disculparé con Víctor y con Marina… y después de eso, creo que dejaré de avergonzarme de muchas de las cosas que resultaron mal en el pasado.
Hubiera conseguido el bolígrafo con plumitas rosas y la libreta de Hello Kitty para escribir esto, pero hacerlo de este modo es menos gay. En fin, sí era una idea simpática…
Puede ser que, efectivamente, el orgullo no sea el opuesto de la vergüenza, sino su fuente… y también, que la única forma efectiva de contrarrestar la vergüenza sea la humildad sincera.
Por mucho tiempo el orgullo me hizo culpar a los demás de los constantes fracasos que sufrí en materia de relaciones humanas (tanto románticas como amistosas e igualmente compañeriles, por llamarlas de algún modo) y siempre me quejé amargamente de los malos tratos y desdenes que sufrí, y de lo absurdas, hipócritas y excesivamente protocolarias que son todas las relaciones humanas y siempre olvidé o ignoré meter a colación las propias carencias y los propios errores.
Cuando desmadejaba tal o cual historia trágica de mi pasado, se escuchaba diferente en palabras, o se leía diferente en letras de lo que parecía ser en mi cabeza. Y entonces es posible que Darío tuviera razón, y que yo (citándolo en forma eufemística) necesitara ‘ser educado y domesticado’, y también, incluso Sawa tuviera razón aquella vez que se enfadó conmigo y me dijera que yo era demasiado orgulloso y egoísta (citándolo eufemísticamente también, por respeto a las damas que leen esta cosa)
Eso, junto con otros factores, me hicieron tomar la determinación de disculparme con toda la gente que se quedó en mi pasado y a quienes yo debiera alguna disculpa, y de este modo empecé disculpándome con Francisca. Habría empezado con Liliana, pero es imposible de localizar. Pasó quizá un año o más de un año y reuní el valor, y sobre todo, la humildad para hacerlo con Alejandra. Hasta ese punto me di cuenta de que secretamente esperaba quedar en buenos términos con todos, quizá por mi naturaleza conciliadora o porque efectivamente el afecto nunca desaparece, aunque disminuya. Y entendiendo que, triste o afortunadamente no sucede así, continué con Heidi (aunque en este caso, por feo que suene, esperaba no obtener amistad a cambio) y luego, si mi ingenio me indica una buena forma y me vuelvo más humilde, me disculparé con Víctor y con Marina… y después de eso, creo que dejaré de avergonzarme de muchas de las cosas que resultaron mal en el pasado.
Hubiera conseguido el bolígrafo con plumitas rosas y la libreta de Hello Kitty para escribir esto, pero hacerlo de este modo es menos gay. En fin, sí era una idea simpática…
Etiquetas:
caricaturas,
cosas felices,
cosas orientales,
frikismo
martes, 9 de marzo de 2010
Algunos comentarios sobre zombis
(Música> Siempre te busqué- Monocordio)
En asuntos de películas de miedo, he querido interpretar a mi modo que algunos personajes arquetípicos de la ficción de terror (que tienen base en leyendas conocidas previamente, y afincadas en distintos puntos geográficos y en diferentes etapas históricas) son como alegorías de los miedos que nos han aquejado a través del tiempo, y por eso, en cada época nos asustan cosas diferentes. Por ejemplo: el hombre lobo quizá representa el temor a perder la razón. Conforme avanzan los tiempos, los temores evolucionan y surgen personajes como Godzilla, que podría representar el temor a la guerra nuclear; los extraterrestres, el temor a lo desconocido; los zombis, el temor a que las civilizaciones se destruyan a sí mismas…
-Hablando de zombis, hace poco me enteré que algún montón de científicos imprudentes están tratando de replicar algo así como el virus T de Residente Ívol, con la intención de reanimar muertos… y peor aún: hay gente a quienes les emociona la idea.
-Siguiendo con lo de los zombis, encontré esta página-> http://ww2.zombieinitiative.org/ No sé qué tan en serio se tomen el asunto, quizá sea una broma… pero muchos de sus consejos de supervivencia coinciden mucho con las ideas que yo ya había tenido en esa hipotética y horrible situación.
-Sawa tuvo hace poco una de sus pocas ideas brillantes: dijo que si le fuera concedido tener cualquier arma en una tierra devastada por los zombis, pediría la armadura de Iron Man totalmente funcional. Y yo que pedí sólo una katana, coño…
En asuntos de películas de miedo, he querido interpretar a mi modo que algunos personajes arquetípicos de la ficción de terror (que tienen base en leyendas conocidas previamente, y afincadas en distintos puntos geográficos y en diferentes etapas históricas) son como alegorías de los miedos que nos han aquejado a través del tiempo, y por eso, en cada época nos asustan cosas diferentes. Por ejemplo: el hombre lobo quizá representa el temor a perder la razón. Conforme avanzan los tiempos, los temores evolucionan y surgen personajes como Godzilla, que podría representar el temor a la guerra nuclear; los extraterrestres, el temor a lo desconocido; los zombis, el temor a que las civilizaciones se destruyan a sí mismas…
-Hablando de zombis, hace poco me enteré que algún montón de científicos imprudentes están tratando de replicar algo así como el virus T de Residente Ívol, con la intención de reanimar muertos… y peor aún: hay gente a quienes les emociona la idea.
-Siguiendo con lo de los zombis, encontré esta página-> http://ww2.zombieinitiative.org/ No sé qué tan en serio se tomen el asunto, quizá sea una broma… pero muchos de sus consejos de supervivencia coinciden mucho con las ideas que yo ya había tenido en esa hipotética y horrible situación.
-Sawa tuvo hace poco una de sus pocas ideas brillantes: dijo que si le fuera concedido tener cualquier arma en una tierra devastada por los zombis, pediría la armadura de Iron Man totalmente funcional. Y yo que pedí sólo una katana, coño…
Etiquetas:
anécdotas inútiles,
fobias,
paranoia,
zombies
jueves, 25 de febrero de 2010
Mi apodo favorito
(Música> Tiempo de fingir- MGMT)
Cuando recién entré a la educación media-superior tenía clase de inglés a primera hora.
En ese entonces yo no era nada bueno levantándome temprano y por eso solía llegar tarde a clases. Para esto, la profesora de inglés tenía una curiosa forma de pasar lista: no mencionaba el nombre de nadie, sino que pasaba la vista por todo el salón. Nos tenía asignados un lugar específico a todos los de la clase, así que si ella miraba el lugar de Fulanito, y Fulanito estaba en el salón, pero no en su asiento, automáticamente era falta. Con esto era difícil saber en qué parte de la lista iba, así que cuando yo llegaba tarde irrumpía en el salón corriendo para arrojarme a mi asiento. Ella me reprendía en inglés sin falta: "Hey, don't dash-in!", era lo usual.
Ella era una profesora jovial y cómplice, y quería tener buena relación con todos los alumnos, y por esto, desde el primer día de clases estableció que no nos llamaría por nuestros apellidos, sino por nuestros nombres o como nos gustara que nos llamaran. Yo le dije que prefería que me llamara 'Argenis', pero nunca pudo grabarse mi nombre... y como le dejé claro que no me gustaba 'Omar', y no quería llamarme por mi apellido, terminó llamándome 'Dash'.
Es una anécdota que me gusta recordar y creo que es el mejor apodo que he tenido.
Cuando recién entré a la educación media-superior tenía clase de inglés a primera hora.
En ese entonces yo no era nada bueno levantándome temprano y por eso solía llegar tarde a clases. Para esto, la profesora de inglés tenía una curiosa forma de pasar lista: no mencionaba el nombre de nadie, sino que pasaba la vista por todo el salón. Nos tenía asignados un lugar específico a todos los de la clase, así que si ella miraba el lugar de Fulanito, y Fulanito estaba en el salón, pero no en su asiento, automáticamente era falta. Con esto era difícil saber en qué parte de la lista iba, así que cuando yo llegaba tarde irrumpía en el salón corriendo para arrojarme a mi asiento. Ella me reprendía en inglés sin falta: "Hey, don't dash-in!", era lo usual.
Ella era una profesora jovial y cómplice, y quería tener buena relación con todos los alumnos, y por esto, desde el primer día de clases estableció que no nos llamaría por nuestros apellidos, sino por nuestros nombres o como nos gustara que nos llamaran. Yo le dije que prefería que me llamara 'Argenis', pero nunca pudo grabarse mi nombre... y como le dejé claro que no me gustaba 'Omar', y no quería llamarme por mi apellido, terminó llamándome 'Dash'.
Es una anécdota que me gusta recordar y creo que es el mejor apodo que he tenido.
Etiquetas:
anécdotas inútiles,
cosas felices
domingo, 21 de febrero de 2010
Puma humano
[Sueño de la noche del sábado 20 de febrero al domingo 21 de febrero, 2010)
Estoy con Sawa y Enos en la casa de éste último, pero su casa en el sueño no es la que tiene en realidad. En mi sueño vive en un edificio de departamentos medio mofletudo, y al parecer no vive más con sus padres, sino sólo el y su hermana. Su habitación es espaciosa y casi sin muebles (sólo tiene su cama, un buró, un armario, todo en colores blanco o hueso, hasta los muros) Salimos de ahí todos con la intención de irnos a nada. Salimos a la calle todos en ropa interior, sin nada más, y eso nos parece la cosa más normal del mundo. Entonces yo pienso en irme a mi casa a ponerme un traje de baño, pero el día me parece bastante frío y aemás ya era bastante tarde como para irse a nadar, así que les dije que yo no iba...
Lo siguiente que recuerdo en el sueño es que estoy en el mercado junto con mis hermanos y otros niños. El mercado ya está cerrado y andan todos correteando por ahí. Por momentos me da la impresión de que mis hermanos se ven más niños de lo que son ahora. De repente veo que alguno de los niños atrapa a un felino, que parecía un gato bastante grande y de pelo dorado. Cuando me acerco más me alarmo un poco oprque lo reconozco como un puma, uno muy pequeño, pero a final de cuentas un felino salvaje. Como los niños le jalaban la cola y el puma se irritaba, lo cargo para que no lo estén molestando más, antes de que le suelte un zarpazo a alguien. Durante todo el rato los niños lo quieren agarrar, e incluso un pequeño perro, de esos miniatura y greñudos, estaba determinado a sacar de sus cabales al puma. Yo decido cargarlo todo el rato que sea necesario y me impresiono de su docilidad y empiezo a acariciarlo y a tomarle cierto afecto, e incluso me empiezo a imaginar alguna forma de que se quede conmigo. Luego de un rato, salimos todos del mercado y es de noche. Mientras abrazo al puma, en momentos me da la impresión de que fuera una figura de plástico o de barro o cerámica con pelusa dorada pegada a él, pero cuando lo volteo a mirar me percato de que sí es un puma, que está vivo, pero perezosamente acomodado entre mis brazos, soñoliento. En cierto momento tengo la sensación de que el puma ya no es un puma, sino una presencia humana que camina junto conmigo. E incluso lo percibo físicamente como un hombre ya maduro, quizá de cuarenta y algo años, bajito, de nariz aguileña, moreno, y en general con razos un poco indígenas. No se cómo empiezo a entablar conversación con él, sin estar muy sorprendido. Aunque tengo la sensación de que es un hombre que camina junto a mí, aún tengo la noción de estar cargando al pequeño puma dormitando entre mis brazos. El hombre-puma me empieza a hablar sobre por qué se convirtió en hombre.
-Al principio yo era un puma, pero 'el concejo' (lo llamo así porque no recuerdo en realidad cómo me dijo, pero podría decirse que me dio a entender que era un grupo de personas con autoridad en el mundo de los pumas, o de los animales en general) decidió castigarme convirtiéndome en hombre (y mientras me cuenta, lo visualizo en una caverna, como si fuera yo el que mirara a través de sus ojos, o de sus recuerdos) lo cual me dió la tremenda ventaja de recordar con mayor precisión en dónde escondía los ratones que cazaba, y al mismo tiempo, menguó mis habilidades para cazar.
Yo no entendí muy bien en qué momentos era hombre y en qué momentos era puma, pero no le pergunté. Lo que sí le pregunté es de dónde venía. El me contestó 'de Chihuahua' o 'de Sonora', no recuerdo, pero era uno de los grandes estados del norte de mi país. Lugares por lo general áridos y calurosos, con clilmas desérticos en su mayoría. Luego, desperté.
Estoy con Sawa y Enos en la casa de éste último, pero su casa en el sueño no es la que tiene en realidad. En mi sueño vive en un edificio de departamentos medio mofletudo, y al parecer no vive más con sus padres, sino sólo el y su hermana. Su habitación es espaciosa y casi sin muebles (sólo tiene su cama, un buró, un armario, todo en colores blanco o hueso, hasta los muros) Salimos de ahí todos con la intención de irnos a nada. Salimos a la calle todos en ropa interior, sin nada más, y eso nos parece la cosa más normal del mundo. Entonces yo pienso en irme a mi casa a ponerme un traje de baño, pero el día me parece bastante frío y aemás ya era bastante tarde como para irse a nadar, así que les dije que yo no iba...
Lo siguiente que recuerdo en el sueño es que estoy en el mercado junto con mis hermanos y otros niños. El mercado ya está cerrado y andan todos correteando por ahí. Por momentos me da la impresión de que mis hermanos se ven más niños de lo que son ahora. De repente veo que alguno de los niños atrapa a un felino, que parecía un gato bastante grande y de pelo dorado. Cuando me acerco más me alarmo un poco oprque lo reconozco como un puma, uno muy pequeño, pero a final de cuentas un felino salvaje. Como los niños le jalaban la cola y el puma se irritaba, lo cargo para que no lo estén molestando más, antes de que le suelte un zarpazo a alguien. Durante todo el rato los niños lo quieren agarrar, e incluso un pequeño perro, de esos miniatura y greñudos, estaba determinado a sacar de sus cabales al puma. Yo decido cargarlo todo el rato que sea necesario y me impresiono de su docilidad y empiezo a acariciarlo y a tomarle cierto afecto, e incluso me empiezo a imaginar alguna forma de que se quede conmigo. Luego de un rato, salimos todos del mercado y es de noche. Mientras abrazo al puma, en momentos me da la impresión de que fuera una figura de plástico o de barro o cerámica con pelusa dorada pegada a él, pero cuando lo volteo a mirar me percato de que sí es un puma, que está vivo, pero perezosamente acomodado entre mis brazos, soñoliento. En cierto momento tengo la sensación de que el puma ya no es un puma, sino una presencia humana que camina junto conmigo. E incluso lo percibo físicamente como un hombre ya maduro, quizá de cuarenta y algo años, bajito, de nariz aguileña, moreno, y en general con razos un poco indígenas. No se cómo empiezo a entablar conversación con él, sin estar muy sorprendido. Aunque tengo la sensación de que es un hombre que camina junto a mí, aún tengo la noción de estar cargando al pequeño puma dormitando entre mis brazos. El hombre-puma me empieza a hablar sobre por qué se convirtió en hombre.
-Al principio yo era un puma, pero 'el concejo' (lo llamo así porque no recuerdo en realidad cómo me dijo, pero podría decirse que me dio a entender que era un grupo de personas con autoridad en el mundo de los pumas, o de los animales en general) decidió castigarme convirtiéndome en hombre (y mientras me cuenta, lo visualizo en una caverna, como si fuera yo el que mirara a través de sus ojos, o de sus recuerdos) lo cual me dió la tremenda ventaja de recordar con mayor precisión en dónde escondía los ratones que cazaba, y al mismo tiempo, menguó mis habilidades para cazar.
Yo no entendí muy bien en qué momentos era hombre y en qué momentos era puma, pero no le pergunté. Lo que sí le pregunté es de dónde venía. El me contestó 'de Chihuahua' o 'de Sonora', no recuerdo, pero era uno de los grandes estados del norte de mi país. Lugares por lo general áridos y calurosos, con clilmas desérticos en su mayoría. Luego, desperté.
Etiquetas:
círculos oníricos
martes, 16 de febrero de 2010
Viaje de autodescubrimiento
(Música> bala con alas de mariposa- Las calabazas aplastadas)
Escuchaba por casualidad, en la calle, que dos muchachos hablaban de lo 'tan de hombres que es hacer un viaje de autodescubrimiento'.
Normalmente no siento nunca tener nada en común con casi nadie, especialmente con casi ningún hombre, pero me puse a pensar aquello que escuché... y creo que por lo menos tengo en común con la mayoría de los hombres el gusto aparentemente cobarde de salir corriendo lo más lejos posible cuando las cosas van mal. Especialmente durante la adolescencia, cuando se sufren aquellos llamados 'males de amor'.
Noté durante algún tiempo que cuando las chicas sufren de esas cosas, suelen apegarse a las amistades y buscar apoyo emocional; los hombres buscan algo así como evadirse y huir de los problemas. Yo mismo hice algunos viajes de ese tipo, que atesoro de verdad.
Creo que 'viaje de autodescubrimiento' es un título muy cómico pero también muy sincero: hablando con varias personas al respecto, he descubierto que todos hemos tenido la sincera o pretensiosa intención de 'descubrirnos a nosotros mismos'
Y es así como se emprenden esos viajes, porque nosotros, los hombres, no somos como las mujeres, y quizá la mayoría no conocemos tan bien nuestras emociones como ellas, y por eso tenemos la ingenua idea de que no nos encontramos aquí y ahora, y que no nos hallaremos si miramos a un espejo, sino que viajamos al más olvidado pueblucho mofletudo, o al más perdido de los cerros, o allá, detrás de todas las fronteras, a la sombra de cualquier bandera extranjera con la tierna y firme convicción de que allí nos encontraremos por fín.
Escuchaba por casualidad, en la calle, que dos muchachos hablaban de lo 'tan de hombres que es hacer un viaje de autodescubrimiento'.
Normalmente no siento nunca tener nada en común con casi nadie, especialmente con casi ningún hombre, pero me puse a pensar aquello que escuché... y creo que por lo menos tengo en común con la mayoría de los hombres el gusto aparentemente cobarde de salir corriendo lo más lejos posible cuando las cosas van mal. Especialmente durante la adolescencia, cuando se sufren aquellos llamados 'males de amor'.
Noté durante algún tiempo que cuando las chicas sufren de esas cosas, suelen apegarse a las amistades y buscar apoyo emocional; los hombres buscan algo así como evadirse y huir de los problemas. Yo mismo hice algunos viajes de ese tipo, que atesoro de verdad.
Creo que 'viaje de autodescubrimiento' es un título muy cómico pero también muy sincero: hablando con varias personas al respecto, he descubierto que todos hemos tenido la sincera o pretensiosa intención de 'descubrirnos a nosotros mismos'
Y es así como se emprenden esos viajes, porque nosotros, los hombres, no somos como las mujeres, y quizá la mayoría no conocemos tan bien nuestras emociones como ellas, y por eso tenemos la ingenua idea de que no nos encontramos aquí y ahora, y que no nos hallaremos si miramos a un espejo, sino que viajamos al más olvidado pueblucho mofletudo, o al más perdido de los cerros, o allá, detrás de todas las fronteras, a la sombra de cualquier bandera extranjera con la tierna y firme convicción de que allí nos encontraremos por fín.
Etiquetas:
cosas felices,
Entendiendo el mundo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
