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lunes, 16 de noviembre de 2009

Alcohólicos no-anónimos

(Música> Flores- Emilie Simon)


Yo realmente no entiendo qué chiste tiene aquello de ponerse a beber hasta estar completamente borracho.

Entre mis amigos hay quien no logra sentirse cómodo mientras bebe si todos los presentes no están bebiendo también, y por eso me insisten tanto. Y yo termino mandándolos al cuerno para luego largarme a mi casa encabronado.

Por lo general he aprendido a evitar a estas personas, muy a pesar de que sienta un genuino afecto por un par de ellos…

Como yo les aprecio, me he esforzado por comprenderlos un poco y algunas veces he tratado de poner mucha atención al sabor del alcohol y a los efectos que produce y entonces termino entendiendo menos que antes, porque no logro apreciar el amargo quemante que deja en la boca y la garganta, además del estado tan incómodo de estupor y la sensación de lentitud.

Además de eso, el alcohol convierte a mis mejores amigos en las compañías más inconvenientes e incómodas del universo: Uno se pone todo emo y empieza a chillar y sollozar preguntándose por qué nadie lo quiere; el otro pone cara de psicópata y empieza a amenazar a todas las personas que pasan por el lugar; otro se convierte en una especie de zombie, manteniéndose en pie sin tener en realidad consciencia de nada y por último, el clásico borracho que siente la muy incómoda necesidad de decirte cuánto te ama, mientras pone su cara a dos centímetros de la tuya.

Hace un par de años asistí a una fiesta y uno de los sujetos presentes estaba siendo convidado a beber más por mi amigo Fidel. Como el otro se negaba (ante las serías miradas de advertencia de su novia) Fidel insistía más, hasta que lo convenció y se tomó algunas copitas más de tequila, y quedó en un estado muy curioso… se balanceaba con una sonrisa plácida y dormilona, como si fuera desmayarse de tanto sonreír. Fidel le convidó a que bebiera más y el otro se balanceaba risueño sin reaccionar a los estímulos del exterior. Su novia y otros decían que ya no podía, y Fidel les dijo ‘sí puede’… y entonces, Fidel le dijo las inolvidables palabras: ‘Enciende tu cosmos, Flaco’… y entonces el Flacoman empezó a gritar cada vez más alto, y extendiendo sus brazos hacia enfrente, terminó gritando ‘¡Explosión de galaxias!’ (La técnica principal de Saga y Kanon de Géminis… sí, de los Caballeros del Zodiaco) y luego de eso, cayó inconsciente (seguramente porque consumió todo su cosmos). Después, lo llevaron cargando hasta una habitación y dicen que siguió echando Explosiones Galácticas y Kamehamehas.

Y no necesito describir mucho más la escena, aquí les pongo un trozo que alguien grabó, que finalmente fue subido a youtube. Disfrútenlo.



Y por esto y muchas cosas más no me gusta el alcohol.


Cortinilla de salida------
Los guardianes del uuuuuniverso, al triunfar el maaaaaaal… sin duda salen a combatir, por un mundo ideaaaaaaaaaaal… Caaaaaaaballeros del zodiaaaaaco… (8)


Y tú: ¿Sientes arder el cosmos en ti?

jueves, 11 de junio de 2009

Haga el test, plis.

http://www.facebook.com/profile.php?id=587963797&ref=profile

Ahí búsquele. Hice un test en mi facebook para saber cuánto me conoce la gente. Necesito promocionarlo, porque casi nadie me da bola en el face =(

Nota: Las preguntas parecen chuscas y absurdas, pero van en serio. Hablan mucho de cómo pienso.

Espero sus respuestas, de verdad

domingo, 23 de noviembre de 2008

Este blog comienza desde aquí

Considero que no tengo realmente mucho qué decir, pero por alguna razón decidí abrirme esto. Bien, pienso que no tengo nada qué decir pero ahora ya estoy diciendo algo. Incluso si dejara de escribir justo aquí ----> ( ) ya habría dicho algo, y hubiera justificado espacio para hacer una publicación y que alguien pierda su valioso tiempo leyendo este sinsentido. Habiendo sorteado el osbtáculo del 'no tengo nada qué decir', concluyo esta entrada.

En realidad tenía algo más qué decir, pero ahora ya no tengo tiempo para decirlo. Quizá luego tenga tiempo para hacerlo, pero para ese entonces seguro ya me habré olvidado de lo que quería decir. Sin embargo, es probable que para ese entonces tenga algo más qué decir y entonces lo diga. O por lo menos hable acerca de lo que he comido y hecho a lo largo de un día normal. Aunque sea bien poco interesante.

Ya hablé más y me percato que pude ocupar ese tiempo para decir lo que tenía qué decir... pero siendo sincero, ya se me olvidó.